Americanización editorial

Americanización editorial

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Manuel Gil / antinomiaslibro.wordpress.com/

De todas las industrias culturales y creativas de España la industria editorial es la que, globalmente, está más internacionalizada. Una consulta a los datos de la “FGEE” muestra que las editoriales españolas tienen en la actualidad 201 filiales en  el mundo, con especial implantación en América Latina, 164,  en gran medida por el efecto idiomático, y ahora ya en menor medida por impulso de la edición de libros de texto.

Fuente original: Americanización editorial – Antinomía libro.

Según el informe “El español en el mundo 2017” del Instituto Cervantes,  572 millones de personas hablan español, cinco millones más que hace un año, y que aumentarán a 754 millones a mediados de siglo. De estos 572, los hablantes nativos son 477. En internet el español es la tercera lengua más utilizada: el 7,7% de los internautas se comunica en español. El uso del español en la red ha crecido más del 1.400% entre los años 2000 y 2016, y el español sigue siendo la segunda lengua más utilizada en las dos principales redes sociales: Facebook y Twitter.

La estrategia de «americanización» es un proceso que arranca desde finales del siglo XIX, la estrechez del mercado interior forzó a los primeros pioneros de la edición a buscar un ensanchamiento de mercado inicialmente en América Latina. A partir de los años 60 y 70 del pasado siglo la internacionalización alcanza ya unos niveles de penetración muy importantes. Hoy la industria española tiene un nivel de capilaridad ciertamente elevado. A partir del idioma, sin olvidar el nivel de aprendizaje del español en otras partes del mundo, se plantea la necesidad de penar la edición en términos globales, buscando adaptaciones a cada mercado nacional, no olvidemos que no se puede hablar de un mercado homogéneo en lo cultural ni en las tasas de lectura en América Latina. El idioma es hoy una fuerte ventaja competitiva.

Dentro de las vías de presencia que un editor tiene en mercado exteriores, las filiales constituyen una modalidad solo al alcance de empresas de gran tamaño, muchas de las filiales anteriores son del Grupo Santillana, Grupo Planeta, Grupo Océano, Urano, S.M., Malpaso, Grupo Zeta, etc… No es una vía al alcance de cualquier editorial.

Pese a que España no es ni siquiera el 10% de la población de habla hispana, más del 65% de la facturación mundial en español se realiza en editoriales situadas en España, este porcentaje aumenta mucho si se incluye la edición de las filiales locales de editoriales españolas.

La segunda vía, la de la distribución a través de empresas distribuidoras locales, era mucho más fácil y por tanto está mucho más extendida, pues aquí el tamaño importa mucho menos. El problema es que desde hace unos años se está poniendo difícil. El desarrollo de los mercados nacionales y el surgimiento de proyectos editoriales independientes en los países de Latinoamérica está complicando el acceso a mercados exteriores para la pequeña edición española. Pensemos que en estos años pasados (incluso en plena crisis) en España se han estado creando cerca de 300 editoriales cada año, obviamente no todos los proyectos son igual de potentes en la conformación de catálogo. Muchos de estos proyectos quieren hacerse un sitio en mercados exteriores, de aquí la importancia cada vez mayor de la asistencia a las Ferias del Libro del Continente. Hay que desarrollar políticas públicas de apoyo para facilitar estos procesos.

Los datos que aporta “Cerlalc” nos muestran que el año pasado los registros de ISBNs ascendieron a 189.000 títulos en América Latina, con un crecimiento de editores nacionales ciertamente elevado.

Junto a esto, hay que observar el proceso de internacionalización que algunos países de América Latina están impulsando para sus industrias editoriales, como ejemplo “Chile” y “Perú“, lo que parece evidente es que vamos a un futuro de un enorme enriquecimiento de los contenidos en todos los países.

Una tercera vía para salir al exterior  pasa por disponer de una plataforma de exportación que haga un buen trabajo de cara a librerías y cadenas de todo el mundo. En este sentido es muy probable que la recuperación de “Celesa” (Centro de Exportación de Libros Españoles), después de unos años con resultados negativos, a partir de la entrada de “Azeta” en el capital de esta sociedad, debe servir para relanzar un centro que para pequeños editores españoles es es una herramienta fundamental. El acceso de las librerías de cualquier parte del mundo a todo el fondo editorial español es más que importante, pues les permite competir vía servicio pudiendo suministrar cualquier libro a cualquier país y siempre con independencia del tamaño del pedido. Y aquí la experiencia de Azeta en distribución puede conllevar un relanzamiento de esta plataforma de logística y marketing.

Desde el punto de vista del libro hay que comenzar a pensar en términos de mercado único, principalmente en difusión y comercialización, y en este punto tanto la impresión bajo demanda como la edición en formatos digitales es un aliado potencial muy importante. Cualquier catálogo, en cualquier país, con la tecnología como aliada.

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