Fuente original: Arranca la primera edición de EDITA Barcelona. Crónica de la conferencia inaugural – Fòrum Edita Barcelona. Fecha: 6 de julio 2016

Consolidar un foro en el que los profesionales del sector, junto con profesores universitarios y la concurrencia de los estudiantes, “puedan compartir experiencias, inquietudes y proponer soluciones creativas a los retos del sector editorial” es fundamental en un contexto en el que los cambios se suceden veloces y en el que, “como resultado de la revolución digital, la industria editorial se está viendo sometida a la mayor transformación desde Gutenberg”. Así lo expuso José Creuheras, presidente del Grupo Planeta y a cuyo cargo estuvo la conferencia de apertura. Y “hoy -matizó- nos hallamos en el momento de mayor incertidumbre pero también en el más apasionante del cambio”.

Hay, no obstante, algunas certezas. En primer lugar, “hoy se lee más que antes”. En segundo, “el papel va a coexistir con el digital” y, de hecho, en los últimos tiempos se ha alcanzado un equilibrio entre ambos formatos en el que el papel se lleva el 70 % del volumen de lectores frente a un 30 % para el digital. Pese a ello, “se venden muchos menos libros que antes”, lamentó el editor. Y es que desde 2008, las ventas se han reducido en un 30 %, al tiempo que el índice de lectura ha aumentado en 5,5 puntos. Parte de esta brecha se explica, denunció Creuheras, por la piratería. Pese a la importante oferta legal que las editoriales han colocado en la red, sólo el 5 % de los lectores digitales se descarga legalmente los libros. “El daño de la piratería -concluyó- es muy relevante”. Pero el daño moral es aún peor, por cuanto supone “un menosprecio social hacia los contenidos culturales”.

No hemos llegado a esa situación por casualidad. “La aparición de nuevos soportes de lectura ha roto la cadena de asignación de valor en perjuicio de los contenidos”. Y es que si el libro en papel permite que, de forma intuitiva, el lector establezca una relación lógica entre el coste y el valor del libro, la irrupción del formato digital quiebra dicha ecuación: el soporte no guarda relación alguna con el valor del contenido. La relación se rompe, pero “ha sido la estrategia de los grandes distribuidores de tecnología, cuyo negocio radica en la venta del soporte y no de los contenidos, la que ha llevado a convertir el libro en simple materia prima, de modo que el valor de creación desaparece”, denuncia el editor. El lector identifica el valor con el soporte y el valor del contenido -¡el libro propiamente!- queda reducido a cero. Ahí, en la defensa del valor del contenido, se presenta hoy “una gran lucha en toda Europa” en la que las librerías, “un canal que tiene una gran sensibilidad al valor del contenido”, son sin duda el gran aliado mediante la defensa compartida del precio único para el libro.

Paralelamente, es importante que “las editoriales nos demos cuenta de que en la transición del formato analógico al digital, Internet es también una plataforma para que el libro llegue al lector”, por medio de fórmulas que ya están funcionando en sectores como el musical o el videográfico, donde se crean plataformas como Spotify, en la que el comprador, de música en este caso, se convierte en suscriptor. Lo cierto es que el sector editorial, defiende Creuheras, está realizando importantísimos esfuerzos en innovación con los beneficios que obtiene del papel, de ahí la importancia del precio único, fórmula imprescindible a juicio del sector para que el precio del libro permita cubrir los costes de producción y dejar un margen con el que seguir invirtiendo en innovación.

Piratería

España es uno de los países que más piratean. Sólo uno de cada tres libros que se leen, se pagan, lo que pone de manifestó la “poca conciencia social que hay respecto al valor de la creación intelectual”. Un hecho que traduce, a juicio del editor, un problema educativo, que se extiende del colegio e instituciones educativas a la familia. Pues “la piratería es un robo. Y un atentado contra la creación intelectual”. Y aunque es cierto, reconoce el presidente del Grupo Planeta que España ha aprobado una nueva legislación al respecto, la administración de justicia aún no se ha dotado de los medios necesarios para evitar la piratería en la fase más sensible de la comercialización del libro, durante las primeras semanas de su puesta en el mercado. El tiempo para rentabilizar las inversiones, también las editoriales, se comprime y en la carrera, los piratas son más veloces que la administración con los actuales recursos de que está dotada: para cuando se acude a investigar una página, ésta ya se ha mudado. Frente a ello, no obstante, cree Creuheras que hay fórmulas, como el bloqueo preventivo de páginas web o los acuerdos entre anunciantes y creadores de contenidos.

Todo ello, insiste, es imprescindible para proteger “la riqueza cultural del país”, porque los libros siguen estando en la base “del conocimiento, la democracia y las sociedades abiertas”. Y porque si la sociedad no protege a los agentes culturales que son los editores, el único mediador entre el autor y el lector (las distribuidoras de tecnología) será alguien movido únicamente por la obtención de beneficio económico.

Oficio de siempre

Pero el libro, asegura, “está más vivo que nunca: si hubiéramos hecho caso de quienes desde hace más de una década anuncian la crisis del libro, a estas alturas libros y editores estaríamos muertos y enterrados”. Y aquí están libros y editores. Sin embargo, ¿qué hacer? ¿Cómo reaccionar frente a los retos? Aunque pueda resultar paradójico, en el fondo, el oficio de editor sigue y seguirá siendo el mismo, asegura Creuheras: “conectar rápida y eficazmente al autor del libro con sus lectores aportando valor añadid. Y en un mundo cada vez más ‘ruidoso’, ese trabajo resulta cada vez más relevante”.

Por ello, el editor animó a los asistentes a “poner nuestro talento a disposición de lectores, escritores, librerías y distribuidores para crear cada vez más lectores”. En una sociedad con cada vez más tiempo de ocio, “el reto es defender que la lectura es una actividad que tiene enormes ventajas: entretiene, estimula la imaginación y a un precio imbatible”. Josep Creuheras concluyó su exposición invitando a los estudiantes a lanzarse a “una de las profesiones más bonitas, apasionantes y con mayor futuro del ámbito cultural y que proporciona compensaciones más allá de las económicas. Y estamos además en una de las mejores ciudades para llevarlo a cabo: la capital literaria de España y América Latina”.

Por su parte, el teniente de Alcalde de Cultura, Empresa e Innovación del Ayuntamiento de Barcelona, Jaume Collboni, que cerró la sesión, destacó que Edita Barcelona “es una de las iniciativas más relevantes tras el nombramiento de Barcelona como ciudad literaria por la UNESCO” y destacó el papel estratégico del sector editorial para la ciudad.