Así se hace un libro

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Un libro es muchas cosas pero también un producto que sale al mercado tras un proceso que implica a varios profesionales. Del autor hasta el lector, sintetizamos ese camino en 13 apartados.

Fuente original: Así se hace un libro.

1. El autor

Joan-Lluís Lluís: “El momento en que más firmo del año”

Ha llegado desde Francia una semana antes de Sant Jordi, y está instalado en el hotel, desde donde escribe en la cama en los momentos libres que le dejan las presentaciones de Jo soc aquell que va matar Franco, premio Sant Jordi. “Cada vez hay más actos previos, varios días, firmas… y todo culmina el lunes en Barcelona. Es el momento del año en que más firmo, sin duda, incluso me dan pilas de libros en las librerías, para que firme a futuros lectores”. “Mi primer Sant Jordi –recuerda– fue tarde, debía de tener 25 años, en Francia es algo poco conocido, a pesar de que es la fiesta del libro más grande del mundo. Si hiciera falta, vendría desde Francia a pie. Igual que los musulmanes acuden a La Meca, una persona que ama los libros debería venir a Catalunya por Sant Jordi. Si lo tuvieran en Nueva York o Londres, estaríamos babeando”.

2. La Agente literaria

Sandra Bruna: “Somos como representantes de futbolistas”

“Mucha gente no sabe cuál es nuestro oficio –explica Sandra Bruna–, nos confunden con los editores. Somos intermediarios entre autor y editor, como un marchante de arte o un representante de futbolistas”. Intentan que los autores publiquen, en las mejores condiciones, económicas, de difusión y coherencia. Este año, “tendremos una parada en la plaza Gal·la Placídia. Lo recaudado irá a la oenegé Educo, que da educación y comida a niños de todo el mundo”. Esperan las visitas de Alejandro Palomas, Care Santos, Víctor Amela, Emma Roca…

3. La editora

Isabel Martí: “Es más difícil un best seller que un libro de culto”

Isabel Martí es la propietaria de La Campana, que publica sólo 10 títulos al año pero que ha sido varias veces la más vendida de Sant Jordi. “Yo decido lo que publico. Esa es mi ventaja: no te llega una orden de arriba llevándote la contraria”. Lo más difícil “es saber decir no, decir sí es muy fácil, hay tantos libros con una cualidad capaz de hacer que te doblegues…”. En Sant Jordi, comerá con su socio, Josep M.Espinàs, que reedita la novela Combat de nit. “Es más difícil publicar un bestseller que un libro de culto, minoritario, eso lo hace cualquiera”, concluye.

4- El editor del sello

Albert Puigdueta: “Nos fiamos de una amplia red de lectores”

Albert Puigdueta trabaja como editor en Random House. “Recibimos originales, en castellano y en lengua extranjera. Tenemos lectores de confianza que nos hacen informes, hay que pasar varios filtros. Hay manuscritos buenos pero a los que proponemos cambios para que funcionen mejor, de personajes o incluso estructura, son posibilidades que proponemos al autor para que, si quiere, se las haga suyas. En las traducciones, nos fiamos mucho de nuestra red de scouts en varios países, que nos informan de aquellos libros de interés”.

5- La redactora

Lourdes González: “Hay textos que llegan impolutos y otros…”

Lourdes González realiza, en Penguin Random House, la labor de “trabajar los textos que nos llegan. Nos encargamos de lo que en el sector llamamos la tripa: todo lo que hay entre las dos tapas. Los correctores pueden hacer la corrección meramente tipográfica o incluso de estilo, lo que diagnostiquemos. Nos llega desde lo más impoluto a lo desastroso”.

6. La diseñadora

Loren Garciort: “Una portada bonita impulsa a la compra”

Diseñadora en el grupo Malpaso, Loren Garciort explica que “cuando se contrata un libro, nos documentamos, se nos redacta un briefing para que absorbamos toda la información posible, nos reunimos con el editor, recibimos pautas de marketing… Debatimos sobre el tono, si portada impactante o clásica, oscura porque es novela negra… Hacemos bocetos, unas cinco propuestas de cubierta, las enviamos primero a marketing y, una vez, lo aprueban, enviamos dos, a veces tres, al editor para que escoja. En Sant Jordi la gente tiene muy claro el libro que quiere, las portadas no influyen tanto, pero son un punto importante, impulsa a la compra. Si hay dos ediciones de un mismo libro te llevas la portada que te gusta”.

7- El ilustrador

Agustín Comotto: “Dibujar un clásico es como dirigir teatro”

“Hace 35 años que ilustro libros”, cuenta Agustín Comotto, que firmará ejemplares de su cómic 155, del Atlas de literatura universal y otros. “En los clásicos, como 20.000 leguas de viaje submarino, tú eres como el director de teatro de una obra de Shakespeare. Aportas tu lectura, respetando los parámetros que te da el libro. Si el personaje es dramático debe seguir siéndolo, pero si te conviene puedes mover la época. Hay dos elementos básicos: los personajes y su psiquis, y, otro, el momento histórico. A veces gana la psiquis, a veces el momento. El drama es el autor al que le pesa demasiado su discurso personal, pero Verne me manda a mí, no yo a Verne”. Él firma “con la caja de acuarelas, tardo pero me gusta charlar con el lector mientras dibujo”.

8 – El traductor

Mauricio Bach: “No consulto a los autores, uso mis armas”

Mauricio Bach ha traducido a decenas de autores, entre ellos el último Nobel, Kazuo Ishiguro. Celebra que los traductores ya participen de los derechos de autor y que aparezcan sus nombres “en la portada, o en la portadilla”. Pero “las tarifas siguen siendo muy bajas, por 14 páginas la Academia Sueca te paga como aquí por una novela”. Él es “poco partidario de molestar al autor con consultas, uno debe usar sus propias armas”. El lunes, dará una clase en el Ateneu, “lo único que me hará salir, porque esto se ha convertido en un circo. Es día para los no habituales… y está muy bien”.

9. La directora de audiolibro

Juliana Rueda: “Este año hay una apuesta por el audio”

“Sant Jordi no altera nuestra producción habitual”, afirma Juliana Rueda, directora de Miut, una de las principales productoras de audiolibros. Entre sus novedades, Fuimos canciones de Elísabet Benavent, con Carla Mercader y Raúl Llorens de narradores o La amiga estupenda de Elena Ferrante, en la voz de Mercedes Montalá. “Este año hay una apuesta por el formato, producimos más que en el 2017. Desearía que este Sant Jordi sirviera para descubrirlo, ya cuenta con un catálogo interesante”. Penguin Random House tendrá una parada en el paseo de Sant Joan, entre Arc del Triomf y Ausiàs March.

10 – El impresor

Ismael Fàbregas: “En España hay un rebrote de la tapa dura”

Las cifras que da Ismael Fàbregas, de la imprenta Cayfosa, son espectaculares: el año pasado, su empresa imprimió 28.311.574 ejemplares de libros, la mayoría de tapa dura a color (11.825.741). El viernes aún entregaban “algún pedido de última hora”. Si la crisis del 2009 hizo caer un 40% de la producción y migrar de la tapa dura a la blanda, “hace cuatro años se dio un cambio: apostar por un valor añadido a la novedad y se ha vuelto al cartoné, la tapa dura”. Cada vez le piden más barnices, olores, relieves y “elementos para competir con la pantalla, el gran enemigo, siempre plana”.

11 – El distribuidor

Oriol Serrano: “Mi Sant Jordi acaba a finales de mayo”

El director de la distribuidora Les Punxes, Oriol Serrano, mueve cada año, por toda Catalunya, entre los libros que lleva a las librerías y los que trae de vuelta, 627.179 ejemplares. Opina que “en Sant Jordi ya es imposible vender más, se vende todo lo que las cajas registradoras tienen capacidad de cobrar”, por lo que apuesta por ampliar los días de celebración “incluso por motivos prácticos, porque el mismo lunes con todo el jaleo hay ciertos títulos más difíciles de encontrar, para mí el mejor día para comprar es el 24”. Su Sant Jordi “acaba a finales de mayo, cuando te llegan de vuelta los libros no vendidos”.

12 – La librera

Mar Redondo: “Los libros ocupan el lavabo y los coches”

Para Mar Redondo, de La Carbonera, la nueva librería del Poble-Sec, es su primer Sant Jordi. Su establecimiento de la calle Blai está atiborrado de cajas de libros, más del doble de lo habitual, de hecho “nos hemos quedado sin lavabo por las cajas”, confiesa, así como que los maleteros de sus coches también están a rebosar. Además de la librería, tendrán una parada delante del Molino junto con las entidades del barrio. “Nos ha sorprendido la respuesta de la gente, y esperamos que compren sus libros aquí, aunque luego se vayan al centro a pasear”.

13 – La lectora

Itziar Carrera: “Me he enganchado a los clubs”

Miembro del club de lectura de la biblioteca Francesca Bonnemaison, de unas veinte personas, Itziar Carrera ya ha comentado con sus compañeros, desde octubre, títulos como Todos se van de Wendy Guerra, Solitud de Víctor Català o Al faro de Virginia Woolf. “Leo mucho, dos libros por semana”, cuenta. “Ahora estamos con Claus y Lucas de Agota Kristof. Me he enganchado a los clubs, encuentras otras personas, de todo tipo, que completan tu lectura, es muy enriquecedor”. En Sant Jordi, “compro para regalo, libros que sé que gustarán”.

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