Cierran las librerías Canuda, Platón y Roquer y abren otras dos en Gràcia

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Cierran las librerías Canuda, Platón y Roquer y abren otras dos en Gràcia.

XAVI AYÉN. .lavanguardia.com 29/10/2013

Al mapa de librerías de Barcelona le están dando un meneo. El mundo gira, la crisis golpea y hay varias librerías que cierran, algunas que abren… y otras que se están pensando qué hacen. Ya ha echado la persiana la librería Platón de la calle Balmes –en El Putxet– y, en las próximas semanas y meses, van a hacer lo propio dos más: la mítica librería de viejo Canuda –en la calle del mismo nombre, junto a la Rambla–, y la no menos emblemática Roquer, en los Jardinets del paseo de Gràcia. Las tres están situadas en lugares de alta cotización inmobiliaria.

Para los amantes de los vasos medio llenos, en lo que va de año se han abierto media docena de librerías independientes, y están a punto de hacerlo otras dos en el barrio de Gràcia –que se convierte, así, en una especie de zona cultural con vida propia al margen de la especulación– y una nueva en el Eixample. Vayamos por pasos.

Primero, las malas noticias. Tras 44 años de funcionamiento, a finales de septiembre cerró la Platón, en Balmes 370. Montserrat Muns dijo entonces que la crisis estaba castigando especialmente a la clase media, muy numerosa en Sarrià-Sant Gervasi, y que “hasta que no haya una ley fuerte contra las descargas ilegales de e-books las librerías van a sufrir”. En su lugar, hay hoy un supermercado regentado por ciudadanos pakistaníes.

Asimismo, el dueño de la librería Canuda, Santiago Mallafré, afirmó ayer a este diario: “Voy a cerrar el próximo 22 de noviembre, a las ocho de la tarde”. En su caso, la culpa es de la nueva ley de arrendamientos urbanos (LAU), pues la cadena de ropa Mango paga al propietario del local un precio que él no puede igualar. Pero Xavier Ciordia, uno de sus empleados, va a abrir una nueva librería –con el mismo concepto– en el Eixample. Anda estos días negociando con Mallafré la compra de una parte del fondo, así como el posible uso del nombre, y tiene avanzadas también las conversaciones para un nuevo local, más pequeño, cerca del paseo de Gràcia, aunque, apunta, “el comercio por internet tendrá un peso mucho mayor”.

El Gremi de Llibreters tenía previsto comunicar mañana el inminente cierre de la Roquer-Jardinets, en paseo de Gràcia 122. Consultada por este diario, su propietaria se negó a adelantar ninguna información indicando que los detalles se darían a conocer en la fecha prevista.

Otra librería amenazada por la LAU es la Documenta, en Cardenal Casañas 4. Su propietario, Josep Cots, confirma que su contrato expira en julio del 2014 y que, por tanto, se encuentra “en una situación abierta, no sé qué va a suceder y estoy luchando para continuar”. Cots contextualiza la crisis de las librerías en el panorama global del centro de la ciudad: “Todo el pequeño comercio está igual: las mercerías, las camiserías… Todos los productos se los comen las cadenas, el gran capital. Hasta el jamón serrano se vende en franquicias”.

Pero el panorama global contiene también sus brotes verdes. Mañana, a las ocho de la tarde, se inaugura la nueva Ona, en Gran de Gràcia 217, con el mismo espíritu del establecimiento homónimo que cerró en otoño del 2010. La continuidad la garantiza la propietaria, Montserrat Úbeda, hija de uno de los accionistas de la histórica tienda que abrió en 1962 con el libro en catalán como prioridad.

Otro proyecto es la librería La Memòria, especializada en historia, que se abrirá próximamente en la plaza de la Vila de Gràcia regentada por Xavier Cortés. Esto consolida a Gràcia como el nuevo barrio de las librerías de Barcelona, con más de 30, entre ellas Haiku, Hibernian, Le Nuvole, Pequod, La Caixa d’Eines, Taifa, Casa Anita… varias de ellas abiertas este mismo año. La especialización es su seña distintiva.

Hay otros ejemplos de nuevos establecimientos. Hace cuatro días abrió la segunda tienda Re-Read –libros de segunda mano– en el paseo de Sant Joan 152. Su propietaria, Mercedes Zendrera, había abierto la primera en febrero en Rosselló 158. “Nos está funcionando bien –afirma–, hemos implantado una fórmula sencilla y con gancho: un libro cuesta 3 euros, dos libros 5 euros y cinco libros 10 euros”. En breve, abrirán una tercera tienda en Barcelona, pero aún no se conocen los detalles.

Y La Impossible –con exempleados de la cerrada Proa– abrió el pasado julio en la calle Provença 232, especializada en libro en catalán. Y, a principios de 2014, abrirá La Casa de la Paraula en Rosselló 154, que, además de librería, será, según sus promotores, “un espacio cultural con sala de exposiciones, cafetería-bar y espacios para el debate”.

La realidad del sector se mueve, en fin, a un ritmo difícil de capturar en letra impresa.

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