Cuando las cifras confunden

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Excelente artículo de Manuel Gil donde se pregunta por la situación real del libro electrónico y el baile de cifras que se están publicando en estos días.

Cuando las cifras confunden « Antinomias Libro.

También deseo recomendar, de nuevo, el libro que ha publicado junto a Joaquín Rodriguez en Trama Editorial: El paradigma digital y sostenible del libro. Aunque lo leí hace dos meses, momento en que salió a la venta, lo estoy revisando de nuevo y no deja de sorprenderme la capacidad de síntesis y análisis que desprenden sus páginas. Honestamente recomiendo la lectura de este libro a cualquier persona que esté interesada mínimamente en “los futuros del libro”.

Un sector sin cifras es algo inusual en el mundo del consumo (salvo el sector del libro, que vive retirado en sus «cuarteles de invierno»), pero un sector con numerosas y poco cautas cifras es un problema y una mentira, es hacer trampas haciendo un solitario. Digo esto porque en los últimos días están apareciendo cifras sobre eReders, Tabletas, descargas de libros electrónicos, piratería, que me preocupan. Estimaciones, proyecciones, estudios de consultoras, informes, análisis técnicos de empresas de asesoría, compañías de investigación de mercados,lobbys, etc… Muchas de estas cifras con una finalidad última: demostrar que aquí se piratea (vaya palabreja) mucho, tapando los problemas de un sector que ha atravesado un año que sólo se puede calificar de horribilis. Todos y todas se han lanzado a una loca carrera por ofrecer cifras. ¿Contrastadas? ¿Reales? ¿Rigurosas? A mi modo de ver no. Veamos algunos datos aparecidos estos días:

  • Según algunas fuentes hay 400.000 eReaders y 500.000 Tabletas en España. ¿Será verdad?
  • El 4,6% de los individuos mayores de 14 años dispone de una tabletas, es decir, 1,56 millones.
  • En 2011 se venderán 280.000 dispositivos de lectura.
  • El parque de eReders actual en España es de 440.000 y 620.000 tabletas (en total más de 1 millón de aparatos).
  • En 2012 se venderán 365.000 dispositivos.
  • En diciembre se venderán 69.000 tabletas en España.
  • En 2011 se descargaran 220.000 libros electrónicos.
  • El porcentaje de ebooks piratas es un 77% superior a la oferta legal.
  • En España se venden 0,7 libros digitales por cada dispositivo.

Veamos dos hipótesis. La primera es pensar que no es verdad. Una parte de la industria siente la tentación de creer a pies juntillas estos tsunamis de cifras, lo que le posibilita cerrar el círculo endosando a la piratería el problema, de la noche a la mañana este país se ha convertido en Alí Baba y los 40 millones de ladrones. Indefendible. Se señala que es incomprensible que cuando alguien compra un dispositivo no tenga la curiosidad de al menos comprar un ebook, y a partir de estas cifras señala la piratería como el problema. Cuando numerosas personas del sector sabemos que ese no es el problema. Que hay descargas ilegales es obvio, y esto es punible, pero que este no es el problema de un sector abocado a una severa reconversión, también lo sabemos. Hay gente que no se quiere enterar que la copia privada no es ilegal, y si la edición se sigue embarcando en fomentar «amistades peligrosas» con lobbys de dudosa credibilidad e imagen pésima, el camino al desastre está asegurado, y lo que me preocupa más, ¿dónde están los editores comprometidos con su tiempo? Un tiempo que no augura nada bueno para las nuevas generaciones ni para las industrias culturales independientes y comprometidas. No se tiene interés en comprobar que, por ejemplo, cuando uno adquiere un eReader lleva precargados, de 100 a 500 libros, y desde el momento en que lo compras transcurren varios meses hasta que inicias un proceso de compras. Que las tabletas no se están usando para leer libros. Hablando estos días con editores serios me dicen que Libranda, el catálogo comercial más representativo del sector del libro en España, acabará el ejercicio 2011 con un catálogo de cerca de 7.000 títulos y unas 125.000 descargas (estimación). Si añadimos otras descargas desde plataformas de fondo propio se puede llegar a unas 170.000, no es para tirar cohetes pero la curva se va inclinando hacia arriba lentamente, sigue sin ser negocio pero al menos se va incrementando, lentamente, mes a mes. Con 70 librerías en España y 13 internacionales la capilaridad alcanzada por Libranda ya es significativa. Y la llegada de Amazon y Google también influirá. El problema es que la velocidad de digitalización de las editoriales es muy lenta y esto es un hándicap muy serio, pero en un año tan manifiestamente malo para la edición las inversiones hay que meditarlas con cautela. Hay que tener en cuenta que el catálogo de libros en papel vivos es de unos 400.000 títulos, al menos así lo refleja el informe de comercio interior.

Segunda hipótesis. Las cifras son ciertas. Pues entonces hay que proceder a analizar, con algún estudio serio y con rigor realizado por parte de una entidad de garantías que no sea juez y parte, a qué se debe que la gente no descargue ni compre. ¿Cuál es el problema, el catálogo de producto, el precio, el IVA, el DRM, se usan para otras funcionalidades, qué tipo de público está comprando los dispositivos, las copias, no hay demanda real para la lectura de libros en pantallas, etc…? El caso es que no lo sé y todo este entramado me genera dudas.

Con independencia de cuales sean las cifras reales de dispositivos, lo que aparece en el horizonte es que la venta digital crece, lentamente, pero crece, aunque estamos todavía muy lejos de una inflexión digital profunda del mercado, que a mi juicio depende de numerosos factores y todavía se demorará en el tiempo. Creo que la lectura de libros en dispositivos para la generación que soporta la compra de libro en papel de manera habitual y que frecuenta, con mayor o menor asiduidad, las librerías, no es una necesidad insatisfecha. Y esto en marketing significa que la eclosión del mercado será muy lenta.

Lo que parece evidente es que el famoso Observatorio de la Lectura y el Libro debe convertirse en un centro profesional de estudios y análisis. Desconozco el dinero que ha consumido desde su creación, pero su ineficiencia observando como centro de datos ha sido clamorosa. Y en la situación en la que está el sector de la edición y las librerías, los estudios y análisis parecen imprescindibles para tomar decisiones.

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