El boom de la escuela innovadora obliga al libro de texto a cambiar

El boom de la escuela innovadora obliga al libro de texto a cambiar

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MARÍA JESÚS IBÁÑEZ / MARIA IGLESIAS / BARCELONA elperiodico.com/

Que los estudiantes descubran las cosas por sí mismos, que recurran a las fuentes originales para obtener una información (de primera mano) y que sepan discriminar entre lo que tiene calidad y lo que no la tiene. Dicen los defensores de la escuela innovadora, los que predican un cambio radical en las formas de enseñar, que los libros de texto no dejan de ser un “refrito” de la realidad y advierten de que, en un momento tan mutante como el actual, en que los estudiantes tienen un acceso permanente a nuevas informaciones, los manuales escolares “se quedan en lo elemental, no animan a ir más allá”. No personalizan el aprendizaje y, al contrario, encorsetan la manera de dar clases. El libro de texto es visto como “un producto del pasado”.

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El boom de la escuela innovadora obliga al libro de texto a cambiar.

 

La mochila perfecta para la vuelta al cole

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FRANCINA CORTÉS

Pero la realidad es tozuda y todavía son una gran mayoría (varios miles en el caso de Catalunya) las escuelas y los institutos que un año más han hecho llegar a los alumnos una larga lista de títulos de los libros de texto que serán necesarios para este curso 2016-2017. El sector editorial, que reconoce que las ventas están bajando en los últimos años, atribuye el descenso más a la crisis que a la introducción de las nuevas metodologías en las aulas.

“Cada año son más los padres que piden prestados los libros o las asociaciones como las ampas que crean fondos comunes de préstamo para lograr abaratar los costes que supone la vuelta al cole de los niños”, esgrime José Moyano, presidente de la Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de Enseñanza (ANELE).

“TERMINAN HACIENDO FOTOCOPIAS”

Aunque para algunos profesores estos manuales limitan la enseñanza, Moyano mantiene una postura opuesta: “Es triste que se diga que los libros de texto van a desaparecer de las escuelas”, afirma. “Esta herramienta es el soporte de la educación y la experiencia me dice que aquellos que lo rechazan terminan haciendo fotocopias de los mismos”, agrega el presidente de la patronal del libro de texto.

“Es que el libro de texto hay que verlo como un recurso didáctico más, como una de las diversas herramientas que se utilizan en clase”, defiende también Jaume Ríos, director de la Editorial Teide y responsable del programa de innovación y rediseño que la compañía está llevando a cabo.

No son más corsé que lo que quiera que lo sea cada profesor, su uso no es una imposición”, defiende Ríos, en respuesta a los profesores que afirman que es más constrictivo un libro de texto que el currículo o contenido que dicta la Administración para cada asignatura. Es cierto que todavía hay docentes que imparten las clases siguiendo a pie juntillas el libro de texto, que continúan con aquello del “abrid el libro por la página…”, pero también es verdad que cada vez hay más maestros que renuncian a esas prácticas.

En este renovarse o morir que está llevando a cabo la educación en su conjunto, los materiales escolares reivindican su vigencia. “Cada vez más, los libros de texto proponen actividades de trabajo colaborativo, de trabajo por competencias e introducen el aprendizaje de manera transversal, no por asignaturas que son vistas como materias estancas”, argumenta el directivo de Teide.

FÓRMULAS ECLÉCTICAS

“El manual escolar se encuentra también en un proceso de transformación, como lo han hecho el resto de elementos y agentes que participan en la educación”, constata Ismael Palacín, director de la fundación Jaume Bofill, entidad especializada en el análisis del sistema educativo. Ese cambio, reconoce Palacín, es todavía “muy incipiente” en España, donde durante años, el sector del libro de texto lo ha tenido fácil para subsistir. “Hay casas editoriales que subsisten casi exclusivamente con las ventas que hacen en este ámbito”, indica.

“Creo que, en estos momentos, las fórmulas eclécticas son las que mejor se encajan: que el libro de texto sea ese apoyo didáctico que todavía precisan muchos profesores”, indica el director de la Bofill. Así, los manuales escolares pueden suponer “un porcentaje de la actividad docente, pero jamás reemplazando al maestro y a otras experiencias de aprendizaje. Pero, eso sí, es necesario que los manuales sean a su vez cada vez más competenciales”, indica el director de la Bofill.

La tendencia internacional, prosigue Palacín, apunta a un futuro en que los materiales de trabajo en el aula se encontrarán en plataformas digitales, “que conectarán a los estudiantes con las fuentes originales, que les guiarán en el aprendizaje pero sin dictarles cómo tienen que hacerlo”, explica.

Manuales colectivizados y plataformas de alquiler en internet

El descenso de ventas registrado en el sector de libros de texto no solo se explica por la crisis, apuntan los expertos. En estos últimos años, muchas escuelas han implantado nuevos sistemas de colectivización o socialización de libros, han reducido el número de manuales por alumno, han proliferado las plataformas que permiten alquilarlos o comprarlos de segunda mano por internet y las tabletas y ordenadores se han incorporado como herramientas habituales en las aulas. Además, cada vez son más los centros que introducen metodologías pedagógicas innovadoras, que implican sustituir los libros de texto convencionales por materiales didácticos de todo género. .

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