El poder de Amazon y la paradoja de Bezos

El poder de Amazon y la paradoja de Bezos

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FERNANDO FERNÁNDEZ-MONGE / http://agendapublica.elperiodico.com

Jeff Bezos, fundador y CEO de Amazon, es uno de los hombres más poderosos del planeta. En 2017 Forbes le declaró rico entre los ricos. Un año antes, Bezos había adquirido el mítico The Washington Post, movimiento que para algunos garantiza la independencia del medio frente a los ataques de Trump, con quien Bezos se pelea regularmente. Sin embargo, en una tendencia menos prometedora, Amazon está utilizando su gran poder para aprovecharse de las debilidades del federalismo norteamericano.

Fuente original: El poder de Amazon y la paradoja de Bezos – Agenda Pública.

En septiembre del año pasado, Amazon inició la búsqueda pública de una ciudad para su segunda sede, HQ2, en la que la que prevé invertir 5.000 millones de dólares y crear alrededor de 50.000 puestos de salarios altos (100.000 dólares de media) en los 10/15 años siguientes a su puesta en marcha. Aunque muchos en Seattle, sede central y donde Bezos estableció su startup en 1994, reconocen la contribución de la compañía a la economía municipal, en los últimos años el enamoramiento se ha ido enfriando. Cada vez más voces critican a la multinacional por el incremento de los precios de la vivienda, el tráfico y la pérdida de identidad de la ciudad.

Bezos respondió a este despecho poniendo en marcha un proceso de búsqueda que ha puesto a las ciudades de Estados Unidas patas arriba, en un ejemplo de libro del famoso race to the bottom (competición a la baja) en el que los incentivos fiscales ofrecidos por las ciudades alcanzan en ocasiones los miles de millones de dólares. Hasta tal punto  se ha llegado que una gran lista de expertos –que incluye a grandes defensores de la desregulación como Ed Glaeser– han pedido por carta a los líderes de estas ciudades que, por favor, dejen de dispararse en el pie.

Más allá del debate sobre la competición entre ciudades que ha generado Amazon, un punto que ha suscitado menos atención es la iniciativa en sí. Según The New York Times, fue el propio Jeff Bezos el que tuvo la idea de convertir la búsqueda en un proceso público. Al ver lo que está dando que hablar y los millonarios incentivos que varias ciudades están ofreciendo, uno empieza a entender por qué. Al fin y al cabo, no son tantas las localidades con opciones reales de convertirse en el HQ2 (por poseer el talento, las instituciones académicas, las infraestructuras, etcétera, que busca Amazon). Según David Zipper, antiguo director de estrategia y desarrollo de negocio para dos alcaldes de Washington DC, no es casualidad que el Condado de Montgomery (Maryland), el norte de Virginia y Washington DC, tres territorios que tradicionalmente compiten por atraer empresas, estén entre las 20 preseleccionadas. De esta forma, Amazon se asegura exprimir al máximo la oferta de incentivos de las tres.

Aclara aún más las cosas escuchar a Holly Sullivan, ejecutiva del departamento de Desarrollo Económico Mundial de Amazon, decir que “a través de este proceso estamos aprendiendo mucho sobre nuevas localidades en América del Norte como lugares posibles para futuras inversiones en infraestructura y creación de empleo”. Es decir, la compañía tiene ahora información sobre oportunidades inmobiliarias, datos de empleo y disposición a hacer rebajas fiscales de los 238 emplazamientos que presentaron propuestas en octubre.

Esto resulta especialmente preocupante cuando uno analiza otra dinámica que ha tenido menos impacto mediático que la búsqueda del HQ2, y que tiene que ver con los almacenes que Amazon tiene repartidos por todo Estados Unidos (unos 110, que dan empleo a 125.000 trabajadores). Los salarios en estos almacenes no sólo están lejos de los 100.000 dólares de media que se pagarán en la nueva sede, sino que también son inferiores a los que ofrecen otras empresas por el mismo empleo. Según The Economist, poco sospechoso de ser enemigo de la competencia y del libre mercado, hay indicios de que Amazon está presionando a la baja los sueldos de sus empleados. Usando los datos del Bureau of Labor Statistics, calcula que los trabajadores de los condados en los que Amazon opera ganan un 10% menos que sus homólogos en el resto del país.

Las razones de esta diferencia no están claras. Según algunos, la razón es que Amazon elige comunidades, como San Bernardino, desesperadas por atraer empleadores; de nuevo, Bezos poniendo a las ciudades a competir a la baja. Otros, como David Autor, creen que la razón es que los trabajadores de los almacenes de Amazon son jóvenes e inexpertos. La rotación en la compañía es grande, lo cual también contribuye a la baja sindicalización. También hay quien considera que los salarios más bajos se ven compensados por el seguro médico y otros beneficios que ofrece la compañía, y que en Estados Unidos pueden llegar a ser muy caros.

Una última razón puede estar en el fenómeno que han estudiado Jose Azar, Ioana Marinescu y Marshall Steinbaum, que concluyen que la concentración de unas pocas firmas se asocia con reducciones importantes en los niveles salariales. Dicho de otro modo: el poder de mercado de Amazon en determinadas localidades puede estar detrás de la baja remuneración de sus trabajadores.

Y es aquí donde se unen la competición por HQ2 y los bajos salarios en los almacenes. Cuando una compañía posee el tamaño de Amazon, puede aprovechar la fragmentación territorial para conseguir ventajas fiscales y empujar hacia abajo sus costes laborales, agravando la desigualdad entre regiones. Según Andrés Rodríguez-Pose en La venganza de los lugares que no importan, la desigualdad territorial ha desempeñado un papel fundamental en la elección de Trump. Y si Jeff Bezos quiere realmente mandarle al espacio, quizá debería empezar por dejar de poner a las ciudades a competir, erosionando sus bases fiscales y las condiciones de sus trabajadores.

FERNANDO FERNÁNDEZ-MONGE

Especialista en sector público y política urbana. Fellow en la Harvard Bloomberg City Leadership Initiative

Anteriormente fue especialista en reforma del sector público en el Banco Mundial. Tiene un master en Administración Pública…

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