El trompicón del dueño de Malpaso que quiso comerse el mundo del libro

El trompicón del dueño de Malpaso que quiso comerse el mundo del libro

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Carles Geli / felpáis.com

Las dudas sobre la viabilidad del grupo editorial Malpaso que el empresario mexicano Bernardo Domínguez Cereceres ha hecho crecer vertiginosamente desde su creación en 2013 se han disparado. Como si la detención para declarar ante el juez y posterior puesta en libertad (con la retirada del pasaporte y prohibición de salir del territorio nacional) que Domínguez vivió el pasado jueves en el marco de la investigación sobre el caso de blanqueo de capitales de la familia Pujol Ferrusola (en concreto, de Jordi Pujol hijo) hubiera sido una liberación o un síntoma de debilidad, las quejas por impagos que, por vez primera, han realizado de manera pública a través de las redes sociales diversos autores y traductores implicados no han hecho más que corroborar una situación que no es desconocida en el sector editorial.

Fuente original: El trompicón del dueño de Malpaso que quiso comerse el mundo del libro | Cultura | EL PAÍS.

“Terminaremos en los juzgados. No pienso parar. Estoy harto de que en este país el creador sea la parte más débil de la industria cultural”, aseguraba en un tuit el mismo jueves el escritor Galder Reguera, autor de Hijos del fútbol, libro publicado por Lince Ediciones, uno de los sellos de Malpaso, del que en principio se habrían vendido los 3.000 ejemplares de la primera edición (ya no hubo segunda), pero de la que el autor no ha visto un euro. Es el mismo caso que denuncia el periodista e investigador Víctor Fernández, autor de Palabra de Lorca, éste en el propio sello Malpaso, también de notable eco. Asimismo, se acumulan las quejas de traductores, como las de los escritores Laura Fernández, Javier Calvo o Ana Flecha, que en algunos casos ya han interpuesto denuncia y superan el año de incumplimiento. La falta de pago de Malpaso se extendería, también, a otros ámbitos de la cadena del sector, como correctores, agentes literarios e imprentas, según fuentes conocedoras de la situación de la editorial. Fruto de todo ello, ha nacido hasta un hastag: #Malpaso paga ya.

La delicada situación económica afecta también a los propios trabajadores del grupo, que sufren demoras de hasta casi dos meses en el cobro de sus nóminas. “Se está dando cierto retraso en los pagos tanto a proveedores como a trabajadores, pero se va liquidando todo poco a poco y el compromiso es irlos cancelando entre septiembre y diciembre”, asegura un portavoz de la editorial, que enmarca la operación en un proceso de “recapitalización de la empresa que se está demorando” y que seguiría a otra realizada ya en octubre de 2016, de 3.695.000 euros.

Para afrontar la situación, las mismas fuentes hablan de un “nuevo proceso de reestructuración del grupo”, que se habría traducido ya en el despido de las dos personas que trabajaban en la librería homónima de 140 metros cuadrados inaugurada coincidiendo con aquella primera ampliación de capital. La tienda está actualmente cerrada, “pero está previsto reabrirla en septiembre tras una reorientación hacia una librería más de barrio y también con libros en catalán”. Otras fuentes cercanas a la empresa afirman, sin embargo, que difícilmente volverá a abrirse. Por su parte, el restaurante también homónimo, inaugurado en septiembre de 2015 con una espectacular fiesta con mariachis y la presencia, entre otros invitados, de Jordi Pujol Ferrusola, reabrió el pasado junio tras una larga reforma.

La reestructuración emprendida ahora sucedería a una bastante drástica que tuvo lugar ya el pasado marzo, y que al final se cerró con una destacable salida de trabajadores, un proceso que habría dejado la plantilla del grupo, que llegó a sobrepasar la cuarentena de personas, en las apenas actuales 24 (una en Barcelona, cinco personas en Madrid y siete en México). Entre las que marcharon estaban el director general del grupo, Pedro Matesanz (ex directivo de Planeta y RBA, fichado el verano pasado) o el editor Julián Viñuales, fundador, con el también editor Malcolm Otero Barral, de Malpaso, junto a Domínguez. Viñuales declina hacer comentarios, si bien desmiente que el empresario mexicano le adeude 50.000 euros por la liquidación, que en su caso habría incluido supuestos activos de los restos de Global Rhythm, sello especializado en música creado por Viñuales y que acabó en concursos de acreedores en mayo de 2013. “A mí no me debe dinero; son rumores infundados”, asegura.

Fuentes conocedoras de la situación financiera de Malpaso cifran su deuda actual “al menos, en 700.000 euros”, a la que habría contribuido notablemente la adquisición de los derechos mundiales en español de la obra literaria de Bob Dylan, representado por la agencia Andrew Wylie y que por la que habrían desembolsado una cifra cercana a los 250.000 euros. “Eso nos provocó el primer gran agujero; ahí jugamos a ser grandes cuando no lo éramos”, admiten ahora otras fuentes de la empresa. Fruto de ello, de una producción “innecesariamente cara” de muchos títulos y de la inflación de personal en algunas áreas, según expertos del sector, hace cuatro meses Domínguez pidió una reducción drástica de los títulos editados, que en 2017 se acercaban a los 190 entre los siete sellos del grupo (Malpaso, Lince Ediciones, Biblioteca Nueva y sus filiales Salto de página y Minerva, Dibbuks y la mexicana Jus, trasladada a Barcelona), mayormente adquiridos en 2016. Esa política habría comportado incluso la desaparición de colecciones como Lo Real, de periodismo literario, dirigida por Jorge Carrión entre 2015 y 2017. “Lo dejé el pasado noviembre al no habérseme confirmado entonces aún los libros de 2018”, apunta el escritor, que declina hacer cualquier otro comentario.

La desaceleración de títulos “ronda el 30%”, admiten en Malpaso, que en cambio niegan que tengan problemas financieros con la distribuidora. En círculos próximos a la empresa se afirma que la estrategia pasaría por no adquirir ya más libros nuevos (labor, además, más compleja a medida que el sector va conociendo las dificultades del grupo) e ir haciendo funcionar la editorial con los ya contratados; con ellos se mantendría cierta tesorería, si bien claramente insuficiente para enjugar las deudas, a la espera de esa recapitalización. “En lo literario, la editorial no funciona mal, ahí están los más de 6.000 ejemplares vendidos en poco tiempo de las recientes cartas de Nelson Mandela”, argumentan desde Malpaso. Y contraatacan anunciando para la rentrée dos títulos tan llamativos como una correspondencia inédita de Henry Miller o los cuentos completos de Kurt Vonnegut, uno de los potentes nombres con los que arrancó la editorial. Un casual guiño a los orígenes, como si todo fuera solo ahora un trompicón.

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