Entrevista con la nueva directora del Libro: “La igualdad de género es equilibrio y la paridad, necesaria”

Entrevista con la nueva directora del Libro: “La igualdad de género es equilibrio y la paridad, necesaria”

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Antonio Lucas / elmundo.es

Cuando el ministro de Cultura, José Guirao, llamó a Olvido García Valdés (Santianes de Pravia, Asturias, 1950) para recuperar la dirección general del Libro y Fomento de la Lectura, ella aparcó el volumen de poemas en el que está trabajando, aceptó el reto y comenzó a pensar en qué hacer. Lo primero era escuchar, pensar qué requiere un departamento como el suyo (silenciado durante siete años de Gobierno del PP) y, una vez metabolizadas todas las propuestas y reclamaciones, no malgastar el tiempo. De autores, de librerías, del sector, de igualdad y de entusiasmos habla como si los tiempos políticos no fuesen un inconveniente a sortear.

Fuente original: Entrevista con la nueva directora del Libro: “La igualdad de género es equilibrio y la paridad, necesaria” | Cultura.

¿Por dónde empezar?
Escuchando y pensando qué es la dirección general del Libro y Fomento de la Lectura.
¿Y qué es?
El arco entre quien escribe y quien lee. Entre esos dos polos está todo: editores, distribuidores, libreros, bibliotecas, ferias de libros, congresos, festivales… Sin olvidar a los traductores. Si a los autores se los ha invisibilizado y maltratado, los traductores aún han tenido peor suerte. Una de mis prioridades desde este Ministerio será devolver a todos el espacio y la estima que merecen después de una época tan sombría como la que hemos atravesado.
En ese sentido, la situación de algunos creadores jubilados es dramática, por la imposibilidad de percibir a la vez el 100% de la pensión y los derechos de autor generados de sus obras.
Es incomprensible y desde Cultura vamos a dar la batalla. Espero que lo tengan igual de claro en otros ministerios. Para eso también se puso en marcha el Estatuto del Artista, que implica a tres carteras: Cultura, Hacienda y Trabajo. De momento, hay consenso. Parece que en la etapa anterior, de oscuridad tan aterradora, no quisieron darse cuenta de que sin autores no hay libro, ni industria del libro. Sector que, por cierto, factura 2.889 millones anuales.
Sin embargo, los índices de lectura no son tan estimulantes.
Pero han crecido un 2’8%, lo que nos acerca a la media europea. El problema no es la cantidad de lectura, sino la calidad. Conviene potenciar un tipo de lectura y un modo de leer que no sólo sea por entretenimiento. Leyendo se aprende a vivir.
¿Hay fecha prevista para la aplicación del Estatuto del Artista?
No. Lo importante es que salga adelante cuanto antes.
¿Qué presupuesto ha heredado?
Muy escaso. [En abril de este año los presupuestos generales del Estado incremetaron la aportación a la dirección general de Industrias Culturales y del Libro en 35,36 millones, un 5,13% más que el ejercicio anterior. Dos meses después se recuperó la dirección general del Libro como departamento autónomo]. Con eso tenemos que mejorar programas como el de la presencia de autores en los institutos o fomentar el contacto de autoras y autores con su público en bibliotecas públicas. A la vez, resulta alarmante que el ministerio no cuente aún con una página web de autores, algo que indica la miseria intelectual de la que venimos.
¿La relación entre las distintas lenguas del Estado también tiene sitio?
Por supuesto. El 3 de diciembre, alrededor de los actos del 40º aniversario de la Constitución, hemos organizado en Valencia un encuentro de poetas que escriben en las distintias lenguas del Estado. El título es La poesía en las lenguas. El propósito es generar un espacio común de encuentro, que falta hace. Esto se ampliaría a otro proyecto: La poesía, lugar de encuentro. También haremos un homenaje a Mercé Rododera y, en colaboración con la Biblioteca Nacional y AC/E (Acción Cultural Exterior), organizaremos los centenarios de distintos autores, sin olvidar la creación de la Casa de la Traducción, aunque aún está muy verde.
¿Cómo se trabajará por la igualdad desde aquí?
Plenamente. Después del 8-M nada es igual. Cuando trabajo con los sectores implicados en esta dirección general (editores, distribuidores, asociaciones de escritores…) una pregunta básica para mí es cómo trabajan la igualdad. La igualdad es equilibrio. Y la paridad, necesaria.
Hay momentos de enfrentamiento donde parece que lo único que nos vincula es la cultura, la literatura…
Se trata de un motor que aloja lo más verdadero del ser humano. La cultura es el lugar natural de encuentro entre las lenguas, porque en ella todo está puesto para el entendimiento y la escucha. Mientras, en otros ámbitos de la vida, parece que las reticencias ganan. Cuando leemos también deseamos escuchar.
La piratería y el atropello a la propiedad intelectual es otro de los problemas importantes del sector del libro. ¿Qué propuestas maneja?
Es un momento de cambio brutal y hay que seguir estudiando la regulación de distintas prácticas. Es esencial la sensibilización, crear conciencia. Hay que incrementar los contenidos digitales legales fomentando la responsabilidad.
¿Y el apoyo a las librerías?
Las librerías generan hoy espacio cultural, más allá del comercio. Algunas trabajan más y mejor que centros culturales. Así que nuestra voluntad de apoyo es total, incentivando las ayudas.
El Gobierno de Pedro Sánchez, con menos de media legislatura por delante, no da mucho margen para tantas medidas.
Es un tiempo escasísimo que, además, tiene el componente de la indeterminación. Pero fíjese, la dirección general del Libro dejó de existir y ahora existe. Y le aseguro que será más complejo que vuelva a desaparecer. La carga de proyectos y la carga simbólica es difícil de anular. Hay que actuar como si tuviéramos toda la vida por delante.