Feria del libro: (Casi) todo lo que lees lo editan estas dos multinacionales

Feria del libro: (Casi) todo lo que lees lo editan estas dos multinacionales

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María Zuil y Ángel Villarino / elconfidencial.com

Haz la prueba. Acércate a tu mesilla de noche, a la estantería del salón o al libro que tengas más cercano. Revisa el sello editorial o busca entre los datos de la primera página para saber a qué grupo pertenece. Te lo adelantamos: seguramente se trate de Grupo Planeta o Penguin Random House. Los dos grandes gigantes concentran ya un porcentaje abrumador de los libros que se editan en España.

Fuente original: Feria del libro: (Casi) todo lo que lees lo editan estas dos multinacionales. Noticias de Cultura.

La inminente adquisición de Ediciones B por Penguin Random House, perteneciente a la multinacional Bertelsmann, estrecha el margen de un mercado que factura más de dos mil millones de euros al año. De los 25 libros más vendidos en la segunda semana de marzo, 21 formaban parte de una de estas dos casas. Y les pertenece el 70 por ciento de lo que factura la edición literaria en España.

A golpe de talonario, los dos grandes grupos editoriales están fagocitando a la competencia, adquiriendo derechos, fondos, firmas de grandes autores y engordando su volumen. A su paso tiembla el sector entero, así como la manera de funcionar de librerías, sellos e incluso de los consumidores.

DEPENDENCIA DE LAS LIBRERÍAS

La adquisición de Ediciones B no ha sorprendido a nadie en el sector. Hace ya años que los libreros se acostumbran a ver cómo se reducen los proveedores al mismo ritmo que engorda el catálogo de Random House y Planeta. Donde hace un par de décadas había un tránsito constante de vendedores, ahora la visita de un sólo comercial resuelve la compra de un amplio abanico de títulos.

La tendencia, que a muchos les hace la vida más fácil desde el punto de vista logístico, esconde también un temor. “Ahora mismo podría proveer el 100% de mis librerías con estos dos grandes grupos, pero perdería independencia. Sospecho que si lo hiciese, en dos meses las condiciones empezarían a cambiar y no me quedaría otra que aceptar porque dependería completamente de ellos”, reconoce una fuente dedicada a la venta directa de libros.

En términos generales, las librerías se quedan con en torno a un 30% del precio final de los libros, mientras que un 20% se queda en la distribuidora y un 40% en la editorial, de donde salen costes de impresión, derechos de autor, en torno a un 10% para el autor y otros gastos relacionados con la producción del libro.

Ángel Collado, propietario de la famosa librería Popular de Albacete, dice que, descontados todos los gastos, su margen de beneficio oscila entre el dos y el tres por ciento. Y las pequeñas y medianas editoriales, admite, suelen dejarle menos porcentaje que las grandes porque tienen menos economía de escala y más gastos. “El margen va desde los best sellers, que son los que más dejan; a los libros técnicos de tiradas pequeñas”.

Imagen del tradicional día de Sant Jordi

Imagen del tradicional día de Sant Jordi

Las grandes firmas editoriales compran las zonas que quieren ocupar de las librerías

Los libreros aseguran que por ahora “se mantienen ciertas reglas no escritas que se respetan. Pero esto puede cambiar, porque nuestra capacidad de negociación es completamente nula y estamos muy disgregados entre nosotros como para poder presionar”, se lamenta Igor Muñiz, dueño de la librería Muga, en Vallecas.

Las estanterías de las librerías, sobre todo de las grandes, son cada vez menos variadas en lo que a editoriales se refiere. Los mejores espacios los monopolizan estas grandes firmas, que directamente compran las zonas que quieren ocupar, garantizando que siempre habrá libros suyos en los mejores puestos. “Como editorial mediana yo puedo pagar de vez en cuando por un espacio o cartelería en alguna librería, pero nunca al nivel de las grandes, por lo que mis libros no van a llegar igual”, señala Blanca Rosa Roca, directora de Roca Editorial.

Además, la concentración de la demanda en grandes librerías como la Casa del Libro, Amazon, El Corte Inglés o la Fnac, también está determinado la carrera por ver quién abarca más mercado. “Estos macropuntos de venta les están obligando a ser cada vez más grandes para poder ofrecer de todo, negociar desde una posición de fuerza y venderles desde cómics a novela negra, el mayor volumen posible”, señala Antonio María Ávila, director de la Federación del Gremio de Editores.

Tanto en Planeta como en Random House parten de la base de que, en un entorno en el que las multinacionales son cada vez más grandes, la única manera de sobrevivir es ir sumando para poder competir y desenvolverse en el día a día. Y más en la industria del libro donde, apuntan, el mercado va más allá de España. “No existe el negocio editorial en España, sino en español, que abarca a muchos más países”, dicen.

A pesar de las recientes adquisiciones, la concentración en España todavía no ha llegado a los niveles de países como Alemania, Francia o Italia. Según cálculos del director del Gremio de Editores, Random y Planeta acaparan el 70% de la facturación tras la adquisición de Ediciones B, pero sólo el 40% de la producción en edición editorial (sin contar libros de texto, jurídicos o religiosos). El motivo es que sigue existiendo un gran tejido de pequeñas editoriales que mantienen la variedad, un ecosistema siempre en peligro y que depende mucho de la determinación y el riesgo asumido por pequeños editores independientes.

“Están ofreciendo condiciones, como financiar a 120 días, con las que otras editoriales no pueden competir”

PEQUEÑAS ARRINCONADAS, MEDIANAS EN RIESGO DE EXTINCIÓN

“Los grandes grupos inundan las librerías con novedades constantemente. Esto acorta muchísimo la vida de los libros porque aguantan en la mesa menos de un mes. Este vendaval sólo les beneficia a ellos porque con un par de títulos que les salgan bien ya lo rentabilizan, es un juego de probabilidades. Mientras, los pequeños nos ahogamos porque nuestros títulos acaban siendo invisiblesentre la orgía de incorporaciones mensuales”, señala Darío Ochoa, editor de Automática, un sello especializado en literatura extranjera que se trabaja desde el despacho de su casa, tirando de una amplia red de colaboradores freelance.

Roberto Pérez, director de la editorial Libros.com, coincide: “Las librerías que no son cadenas no pueden abarcar toda la oferta así que van a lo seguro, lo que saben que van a vender, que son las novedades de las grandes. Y es una pescadilla que se muerde la cola, porque si no puedes acceder a la distribución, no puedes recuperar la inversión y con el modelo tradicional estás condenado a desaparecer o a ser absorbido por grandes grupos”.

Las pequeñas y medianas editoriales también pierden capacidad de negociación porque las grandes controlan a menudo todo el proceso de vida del libro. Tanto Random como Planeta tienen su propia distribución y, en el caso de la segunda, librerías propias, como es Casa del Libro, lo que les permite reducir costes y mejorar las ofertas. “Están ofreciendo condiciones con las que otras editoriales no pueden competir, como financiar a 120 días o márgenes del 40% a las grandes cadenas”, señala una fuente del entorno editorial. Además colocan grandes autores en packs junto con otros no tan potentes, consiguiendo hegemonía a todos los niveles.

Sin embargo, no son las editoriales más pequeñas (que a menudo encuentran un nicho muy concreto para sobrevivir) sino las medianas las que más difícil tienen mantenerse en este ecosistema. “No tienen volumen para llenar estanterías pero sí gastos elevados porque deben mantener su estructura”, explican. Por ello, según diversas fuentes del sector, apenas existen ya casas editoriales de tamaño medio en España a pesar de haber firmado algunas de las páginas más importantes de la literatura española.

La franquicia Re-Read, que tras abrir su primer local en 2013, ha inaugurado en Barcelona la número 33

La franquicia Re-Read, que tras abrir su primer local en 2013, ha inaugurado en Barcelona la número 33

La literatura alternativa queda en manos, dicen, de las pequeñas editoriales de autor

Una de ellas es Roca Editorial, que reconoce las dificultades que genera un mercado con dos agentes tan potentes cuando, por ejemplo, quieren pujar por un autor o un título nuevo. “Al ser multinacionales, sabemos que ya no tenemos ninguna opción hasta que pase por sus filiales, que son los primeros a los que se lo ofrecen”, reconoce Blanca Rosa Roca.

Y aunque los consigan, es habitual que los autores que empiezan a despuntar en editoriales pequeñas o medianas llamen la atención de los cazatalentos de los grandes grupos, capaces de realizar ofertas mucho más interesantes. “Por eso es importante para las medianas y pequeñas poner el acento en el trato de los autores, porque no podemos ofrecer adelantos ni royalties como las grandes. Sólo te queda que se sientan a gusto contigo”, reconoce Joan Tarrida, director de Galaxia Gutenberg.

Cuando los grandes grupos compran editoriales al final están pagando por hacerse con autores concretos o colecciones, como es el caso de Random con Ibáñez y sus Mortadelos, cuyos derechos pertenecen a Ediciones B.

El último clavo en el ataúd de muchos grupos editoriales lo puso la crisis. Fue el caso de Prisa, que en sus horas más bajas vendió en 2014 sus editoriales a Random House, entre las que se encontraban Alfaguara, Aguilar o Suma de Letras. “Somos el objeto de deseo de estos grupos, su objetivo es crecer y si no lo hacen por sus propia facturación, lo van a hacer comprando”, reconoce Blanca Rosa, de Roca. “Somos la Galia, resistiendo entre dos imperios”.

¿Y LOS LECTORES?

Hay diversidad de opiniones a la hora de valorar hasta qué punto estos movimientos empresariales tienen un impacto en las librerías y en la selección de títulos. Algunos consideran que los “gigantes” apuestan más por un tipo de consumo ‘best seller’, de enfoque más comercial, menos arriesgado, y que empobrece la variedad literaria, algo parecido a lo que sucede con el cine de Hollywood. El peso de la literatura alternativa, de los nuevos talentos y la calidad queda, dicen, en manos de las pequeñas editoriales de autor. Otros, sin embargo, defienden que las cadenas compran los sellos medianos precisamente por su identidad y su marca.

“Si lo compran es para quedarse con sus clientes, no para ahuyentarlos cambiando de registro”, señala una fuente del sector. “Antes cada editorial tenía su especialidad y ahora muchas hacen de todo y las grandes también apuestan más por un tipo de literatura orientado al gran consumo”, replica otra. “Tienen una manera de funcionar a nivel de compra muy industrial, un año antes ya saben lo que van a sacar y juegan con contratos con autores a libro por año, o cinco libros en diez años… Cosas así”, incide.

El agresivo mercado editorial actual es también más permeable a las modas. Pasó con ‘Crepúsculo’, cuando emergió una multitud de oferta de libros sobre vampiros o hombres lobo. También con ‘Harry Potter’ y la literatura fantástica juvenil… Y más recientemente con ’50 sombras de Grey’. Cuando una marca el pulso, el resto le sigue para recoger las migajas. Incluso las portadas se copian los diseños y estilos para que sean más familiares para el lector.

Las pequeñas y medianas editoriales son precisamente las que pueden marcar la diferencia en medio de la escena comercial, según considera Joan Tarrida, de Galaxia Gutenberg. “Ahora mismo no hay ninguna librería en España que pueda pasar sin Salamandra, Acantilado, Siruela… Son editoriales medianas y pequeñas y tienen su hueco. Yo sí creo que hay margen para publicar, aunque la tendencia es clara y tenemos que estar atentos para proteger esa diversidad”.

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