Juntos, más fuertes, más grandes (1er Congreso Intersectorial del Libro, España)

Juntos, más fuertes, más grandes (1er Congreso Intersectorial del Libro, España)

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La semana pasada se celebró en Madrid el comienzo del “1er Congreso Intersectorial del Libro“, fíjense que digo se celebró el comienzo, pues este congreso no acaba en estas dos jornadas, debe seguir trabajando sin un final decidido. El congreso surge como un desesperado intento de aunar esfuerzos entre los distintos gremios de la industria del libro, para rediseñar un ecosistema del libro que afronte la necesaria reconversión del sector, y devuelva  al libro al lugar del que nunca debió salir, un postrero intento de poner el libro en el debate público ante la sociedad civil, las instituciones y los medios. El congreso se inició a partir de una arriesgada propuesta de “Joaquin Rodriguez” (Director y factótum del Congreso) al “Gremio de Libreros de Madrid“, “Gremio de Editores de Madrid” y “Fande” (distribuidores), para analizar la situación desde el estudio y conocimiento de experiencias de análisis y trabajo que se han realizado en otros países y sus resultados.

Fuente original:

Juntos, más fuertes, más grandes – Antinomía libro.

La presencia en el congreso se hacía por inscripción y no era imprescindible ningún requisito, salvo el estar en el sector, ya fuese de manera directa o algo periférica.  El número de participantes, debido a una metodología de trabajo que había diseñado el director, no podía pasar de 100 personas, los participantes se debían inscribir en unos grupos de trabajo concretos que respondían a grandes problemas previamente detectados:

  • Repensando la cadena de valor: ¿cómo construir una nueva red de valor intersectorial?
  • Herramientas para el estímulo de la cooperación y la coordinación.
  • Nuevas competencias profesionales: un nuevo perfil para un nuevo ecosistema.
  • ¿Qué gremios queremos? Desarrollo de estrategias para la cooperación.
  • La alianza intergremial como instrumento de reivindicación del espacio público.

Esta metodología consistía en que los grupos de trabajo identificasen los problemas, los escalonaran, y propusiesen ámbitos de análisis para encontrar soluciones y generasen una hoja de ruta de trabajo a futuro. Lo atípico y novedoso del método me hacía temer por los resultados, pero estando Joaquin detrás del invento pensaba que tendría atado y bien atado el desarrollo.

La pretensión de que todos los profesionales de los distintos sectores cooperen para concebir, desarrollar e implantar nuevas ideas y soluciones, me llevaba a pensar si no estaba en otro sector y en otra industria. Nunca este sector ha abrazado el trabajo colaborativo y la cooperación, este es un tema que no está en el ADN de esta industria ni en el ecosistema actual del libro. Veremos si somos capaces de incorporarlo.

Durante esos dos días un/a facilitador/a conducía y ayudaba a estructurar el trabajo del grupo mediante una serie de dinámicas de trabajo concebidas para ir desde lo general (el planteamiento del problema y la ideación inicial) hasta lo más concreto (la generación final de un plan de acción).

A mi juicio, y lo digo sin rubor, el congreso me ha parecido fascinante, sugerente y extraordinariamente valioso. Incluso con un punto provocativo. En todos los años que llevo en el sector jamás había escuchado voces que en público cuestionasen abiertamente principios que parecían inmutables. En este sentido relato una conversación con un buen amigo presente en el evento que me decía que el congreso tenía un punto diabólicamente perverso. Se refería a que en muchos grupos se  cuestionaban, en algunos casos abiertamente, el papel y sentido de las propias estructuras del sector, así como preceptos habitualmente aceptados. La insistencia en que hay que salir de la zona de confort para autocuestionarse fue un denominador común de muchas intervenciones.

En cualquiera de los casos quiero compartir algunas reflexiones y dudas que me han surgido en el evento:

  • ¿Están dispuestas algunas estructuras a perder individuación, en beneficio de tamaño, eficiencia y poder de lobby?
  • ¿Se ha pensado en que parece imprescindible que la dirección del congreso gestione el postcongreso en la medida en que el roadmap de trabajo de los grupos debe ser impulsado y gestionado?
  • ¿Se puede sustentar unos  principios duraderos de cooperación entre los sectores y sus profesionales sin algún profesional independiente que gestione el proceso?
  • Las ideas que han aparecido en las mesas, en algunos casos muy críticas con principios cuasi incuestionables hasta ahora, ¿serán aceptadas por las estructuras oficiales cuando se presenten los documentos?

Un último asunto que comento, y lo hago para que se reflexione más que como crítica. Ante la importancia del evento, ¿no hubiese sido necesario una oficina de prensa que diseñase un plan de comunicación a prensa, medios, blogs, digitales, periodismo cultural, etc…? En este punto debo reseñar que la importancia del evento así parecía sugerirlo. A mi juicio, se hizo menos ruido del que hubiese sido necesario.

Por cierto, las charlas inspiradoras fueron magistrales, destaco la de de Tim Godfray sobre la campaña “Books are my bag”, para descubrirse, una alianza sectorial junto a medios, poderes públicos y sociedad civil sencillamente magistral.

Veremos en qué queda todo esto. Sería una pena que esto se diluyera en el tiempo. Si no somos capaces de aunar voluntades y construir un cluster de innovación industrial con mucho poder de lobby, no debemos extrañarnos al ver que el “Plan Cultura 2020” no incluya el libro en el proyecto.

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