La ‘Gran Enciclopèdia Catalana’ cumple 50 años

La ‘Gran Enciclopèdia Catalana’ cumple 50 años

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Bernat Ruiz Domènech / scriptaverba.wordpress.com, 

El Grup Enciclopèdia Catalana cumple 50 años. Un proyecto que empezó en 1965 con el objetivo de crear la ‘Gran Enciclopèdia Catalana’ y que ha diversificado su actividad hasta incluir, entre otras, libro de textolibro infantil y juvenil, y grandes obras. Para conmemorar su primer medio siglo de historia la institución celebrará diferentes actos.

Fuente original: La ‘Gran Enciclopèdia Catalana’ cumple 50 años | verba volant, scripta manent.

Uno de ellos, al que asistí como invitado, llevó por título ‘EL PAPER DE LA CULTURA EN LA CATALUNYA DEL SEGLE XXI. 50 anys d’Enciclopèdia Catalana: llegat i projecte’ y tuvo lugar el pasado 5 de noviembre en el Ateneu Barcelonès. Los organizadores del acto tuvieron el acierto de plantear tres cuestiones con perspectiva histórica, calado social y proyección de futuro.

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Enciclopèdia Catalana: el legado

Para cualquier persona ajena a la historia reciente de la cultura catalana la creación de una enciclopedia no debería resultar especialmente remarcable; desde el siglo XVIII la cosa no tiene ningún secreto y hace un par de lustros que fueron superadas por la Wikipedia.

Empezar un proyecto de esta envergadura en catalán diez años antes de la muerte de Franco no fue fácil. El catalán estaba tolerado en los ámbitos privados, ya se permitía publicar en nuestra lengua pero seguía prohibido –con escasas excepciones– en el ámbito educativo y totalmente ausente del ámbito administrativo e institucional.

Si para la generación de mis padres la Enciclopedia Catalana fue un hito en la recuperación de una cultura y lengua maltratadas, para mi forma parte del paisaje sentimental de mi infancia y juventud. Crecí en una familia que apreciaba los libros y, para la cual, una enciclopedia era la piedra angular de toda biblioteca. Cuando tuve uso de razón la Enciclopedia ya estaba allí y hoy, inevitablemente obsoleta, sigue presente en casa de mi padre, a quien sobrevivió.

Tras la ‘Gran Enciclopèdia Catalana’ llegó a casa ‘Catalunya romànica’, una obra enciclopédica de 27 volúmenes dedicada al románico catalán, tan colosal como exhaustiva, que dice mucho acerca de nuestra capacidad colectiva de llevar a cabo proyectos cuya rentabilidad económica es dudosa pero cuyo provecho social y cultural es indiscutible.

En el legado de esta institución hay cinco años que considero decisivos, cinco años que empiezan a fraguarse mucho antes, y que se resumen así:

  • Publicación del Hiperdiccionario catalán-castellano-inglés, primer diccionario electrónico en CD-ROM publicado en España.
  • Presentación de Compacta, la primera enciclopedia multimedia universal en catalán en CD-ROM.
  • Nace ‘Catalunya en línia’, el espacio de Internet que incluye la Hiperenciclopedia, la primera enciclopedia universal en línea de Europa y la segunda del mundo, y el Gran Diccionario de la lengua catalana.
  • Creación, en colaboración con la UOC, de ‘Ensenyament Obert’, centro de enseñanza a distancia por Internet.

En esa tesitura tecnológica en la que todo estaba por hacer y por venir se sentaron las bases de lo que entonces era sólo el futuro y ahora es una realidad. A los CD-ROM se los llevó Internet pero tanto la enciclopedia y el diccionario on-line como la plataforma de enseñanza por Internet fueron pioneros. Errores y aciertos.

Sin la Enciclopedia y el grupo de empresas que alumbró la cultura catalana sería mucho más pequeña, local y limitada, no podríamos declinar la cultura universal en catalán, nos costaría mucho más vivir cada día en nuestra lengua y todavía más exportar nuestra cultura más allá de nuestro ámbito lingüístico. Ese es su legado.

El protagonismo de la cultura en la Catalunya del siglo XXI

La segunda cuestión planteada es válida para cualquier lugar del planeta pero, en un país como Catalunya en el que lengua y cultura van muchas veces de la mano y en el que la lengua ha sido secularmente maltratada, el protagonismo de la cultura reviste más importancia.

Hasta finales del siglo XX la producción de cultura estaba tan limitada como la producción de cualquier otro producto: las barreras de entrada eran fuertes y las inversiones necesarias cuantiosas. En ese contexto la difusión de los productos culturales dependía de los medios de producción. No se aprovechaba todo el contenido disponible sino sólo aquél que era posible producir en serie.

El siglo XXI ha visto aparecer un montón de herramientas que eliminan muchas de las barreras de entrada y hacen asequible la producción de cultura. Al menos en el primer mundo, cualquier ciudadano es capaz de ser productor y consumidor de contenidos, todos somos ya prosumidores. La democratización no es absoluta –puede que nunca lo sea– pero el acceso a los medios de producción cultural es hoy de un alcance que hace quince años pocos podían imaginar.

Sin menoscabo de los productores profesionales de cultura, el protagonismo cultural a corto y medio plazo será de los prosumidores, capaces de surtir las comunidades de las que forman parte de un volumen de contenidos nunca visto. Producirán para cualquier público, cualquier formato y sobre cualquier tema, producirán con una gama de calidades mucho más rica que la actual y sus audiencias serán menores pero más activas –prosumidores también– que las habituales hasta hace poco. Ya está sucediendo.

El protagonismo de la cultura en Catalunya y en cualquier lugar con fácil acceso a Internet será de las fuentes, no de los medios de producción. Atender esta realidad será fundamental para cualquier empresa cultural que haya vivido y pretenda seguir viviendo de la edición y la comercialización de contenidos.

¿Cómo puede implicarse Enciclopèdia Catalana?

La tercera cuestión plantea cómo puede Grup Enciclopèdia Catalana capitalizar este protagonismo que bascula de los medios de producción a los creadores de conocimiento, a las fuentes. Será interesante ver tres casos de enciclopedia:

  • Naturalis historia, de Plinio el Viejo
    • 1 autor (con un pequeño equipo de colaboradores que incluía esclavos)
    • 37 libros o volúmenes
    • 000 entradas
  • La Encyclopédie, de Denis Diderot
    • 160 autores
    • 28 volúmenes
    • 000 entradas
  • Wikipedia, de Jimmy Wales
    • + de 36.000.000 de entradas en todos los idiomas
    • + de 5.000.000 en inglés
    • + de 480.000 en catalán
    • + de 280.000 redactores activos en todos los idiomas (últimos 30 días)
    • + de 1.700 redactores activos en catalán

Es imposible competir con la Wikipedia en su mismo terreno, es insuperable como Enciclopedia Universal. No sólo porque cuantitativamente contiene más artículos de los que podría contener cualquier proyecto enciclopédico clásico; hace diez años una comparación de fiabilidad entre la Wikipedia y la Encylopaedia Britannica demostró que estaban a la par. Comparaciones posteriores arrojan similares resultados.

Tanto Plinio como Diderot ordenaron conocimientos existentes sobre una base canónica; podemos estar razonablemente seguros que Plinio reunió todo el conocimiento en historia natural de la época. Diderot pidió a especialistas en cada una de las materias que contribuyeran a una obra mucho más extensa; el objetivo de la Ilustración era reunir y ordenar todo el conocimiento humano.

Jimmy Wales hizo algo muy distinto. Consciente que ya no era posible reunir todo el conocimiento humano en una sola obra y que, además, dicho conocimiento no deja de cambiar y aumentar, creó una herramienta colaborativa. Lo que en Plinio y Diderot es criba y gestión activa, en Wales es pasiva: Wikipedia es un sistema abierto –por eso es tan robusto y resiliente– no una obra cerrada.

El contenido de la Wikipedia depende de sus usuarios. Todo el conocimiento humano cabe en ella, nada es susceptible de quedar fuera, por eso es imbatible. Es ajena a cánones, a la Alta y la Baja cultura; para la Wikipedia todo es cultura y ese isomorfismo es a la vez fortaleza y debilidad: la Wikipedia puede ser superada, con relativa facilidad, en campos especializados. Ahí hay espacio para los profesionales enciclopedistas pero no al estilo de Diderot sino al de Wales, creando herramientas de conocimiento compartido, abiertas a comunidades especializadas bajo la tutela –que no el control– de especialistas que les permitan alcanzar un grado de excelencia y profundidad (casi) inalcanzable por la Wikipedia. Un proyecto muy interesante que va en esa línea es la Encyclopaedia Herder de filosofía.

El futuro enciclopedista está más en la gestión de comunidades –y de su conocimiento– que en la producción de contenidos. El valor añadido siempre ha estado ahí pero los imperativos industriales invirtieron esa lógica. Lo fundamental de una enciclopedia nunca fue su producción en papel ni su encuadernación en volúmenes sino su anhelo de ordenar el conocimiento para que fuera útil y accesible al ser humano. En una época en la que ya disponemos de un caudal virtualmente inagotable de información y conocimiento el enciclopedismo es más necesario que nunca.

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