La igualdad está… en los libros

La igualdad está… en los libros

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 / lavanguardia.com

No hay duda de quién es la mujer más poderosa del sector editorial: la barcelonesa Núria Cabutí, consejera delegada del grupo Penguin Random House, que factura cerca de 300 millones de euros anuales, emplea directamente a 1.100 personas y cuenta con editoriales comoPlaza y Janés, Grijalbo, Alfaguara o Ediciones B y autores como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Isabel Allende, Ken Follett o Ildefonso Falcones. “En nuestra empresa –explicaba ayer, en su despacho de la Travessera de Gràcia– hay un 60% de mujeres, y tenemos paridad en los puestos de mando. En el comité directivo español somos 6 hombres y 5 mujeres y, en el internacional, que abarca toda América Latina, hay 10 hombres y 10 mujeres. Hemos puesto en marcha un plan que garantiza la igualdad en la remuneración. También hemos hecho un esfuerzo en conciliación familiar, con horarios flexibles, ayudas a guarderías, facilidades… nos lo hemos tomado en serio. Hay mucho por hacer aún”. De hecho, hoy, día de la mujer, todos los empleados del grupo, hombres y mujeres, recibirán en su mesa, como regalo de la jefa, un ejemplar de El club de la lucha feminista, un “manual de supervivencia en el trabajo para mujeres”, obra de Jessica Bennett, que combate el sexismo “empoderando a las mujeres en las empresas, y lo explica de una forma graciosa”. Cabutí es una directora general que no verá mal que sus trabajadoras secunden hoy la huelga “porque se trata de reivindicaciones muy necesarias”.

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La igualdad está… en los libros.

Pero la situación de poder de Cabutí es excepcional, como denuncia el colectivo Mujeres del Libro, que reúne a trabajadoras del sector –editoras, autoras, correctoras, ilustradoras, traductoras, agentes…– y se suma a la huelga convocada para hoy, reclamando “la eliminación de la brecha salarial”, “igualdad en el acceso a los cargos de responsabilidad” –la media de mujeres en editoriales es del 70% pero sólo un 20 % son altas directivas–, combatir la precariedad y un trato justo en los premios literarios, que, según el Observatori Cultural de Gènere, “sólo ganan un 20% de ellas”.

“El dominio de los hombres en los premios es abrumador y a todas luces injusto”, indica Escalona

La editora Patricia Escalona, portavoz del colectivo en Barcelona, cree que “los sindicatos han hecho una parodia, pidiendo dos horas de paro. Las organizaciones feministas convocamos al paro general de las mujeres, y pedimos que los hombres sigan trabajando porque el propósito es que los compañeros se den cuenta de cuál es nuestra labor, no sólo en el trabajo sino en los cuidados, el hogar, etcétera”.

Si bien cada vez hay más directoras literarias –de Silvia Sesé a Elena Ramírez pasando por Pilar Reyes–, lo cierto es que los últimos ganadores de premios han sido hombres, en una proporción “abrumadora y que claramente es injusta por comparación” aunque cada uno de ellos lo merezca individualmente: Javier Sierra (Planeta), Andrés Barba (Herralde), Agustín Fernández Mallo (Biblioteca Breve), Javier Moro (Primavera) o, en el apartado institucional, Sergio Ramírez (Cervantes), Fernando Aramburu (Nacional de Narrativa y de la Crítica), Juan Luis Ramos (Ciutat de Barcelona)… Frente a ello, Rosa Montero ganó el Nacional de las Letras o Nuria Gago el Azorín. En el caso catalán, la tendencia es la misma: Quim Monzó (Premi d’Honor de les Lletres), Joan-Lluís Lluís (Sant Jordi), Martí Gironell (Ramon Llull), Antoni Bassas (Josep Pla), Sebastià Perelló (de la Crítica), Jordi Lara (Serra d’Or), Max Besora (Ciutat de Barcelona), Joan Boades (Crexells)… Sólo Llucia Ramis acaba de ganar el Anagrama. Para Escalona, “son casos flagrantes y eso tiene que ver con que los jurados están compuestos por hombres”.

Las editoriales educativas españolas se acaban de comprometer, asimismo, a reflejar en los libros de texto que publiquen en los próximos años “el papel protagónico de la mujer en los saberes científicos, artísticos, literarios” para “adaptarse a la realidad social”. Y la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes ha puesto a disposición de todos un amplio catálogo de obras de escritoras de diferentes periodos con nombres como Teresa de Jesús, Juana Inés de la Cruz, Dulce María Loynaz o Margo Glantz pero también otras menos reconocidas como María Rosa de Gálvez, “la escritora más destacada del siglo XVIII”, o la filipina Adelina Gurrea Monasterio.

La librería La Calders abrió hace unos días una encuesta para lectoras, preguntando a mujeres qué libros consideraban que los hombres tenían que leer “para entender cosas que tal vez desconocen o conocer un punto de vista diferente”. Tras centenares de respuestas, los 10 títulos más votados son Una habitación propia de Virginia Woolf, La plaça del Diamant de Mercè Rodoreda, L’altra de Marta Rojals, Todos deberíamos ser feministas de Chimamanda Ngozi Adichie, Apegos feroces de Vivian Gornick, los cuentos de Katherine Mansfield, Los hombres me explican cosas de Rebecca Solnit, Cómo se hace una chica de Caitlin Moran, Teoría King Kong de Virginie Despentes y Argelagues de Gemma Ruiz.

Varias librerías coinciden en que, en los últimos dos o tres años, se ha producido un boom editorial de libros de no-ficción que tratan la situación de la mujer. “Empezaron sellos como Icaria o Traficantes de Sueños –explica Escalona– y ahora se han sumado los grandes grupos”. ¿Por qué este boom?, preguntamos a la librera Isabel Sucunza, que responde rápidamente: “Debe de ser que están hartas ¿no?”.

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