La industria editorial está en crisis, asegura Carlos Anaya

La industria editorial está en crisis, asegura Carlos Anaya

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REYNA PAZ AVENDAÑO EN GUADALAJARA / cronica.com.mx/

Realidad. Es muy preocupante que seamos un país en donde la mayor cantidad de libros que se hacen es para educación básica, deberíamos de aspirar a tener otros sectores. Esto nos podría señalar la necesidad de acciones de fomento a la lectura, crecimiento de bibliotecas y librerías

Fuente original: La industria editorial está en crisis, asegura Carlos Anaya | La Crónica de Hoy.

La industria editorial está en crisis, asegura Carlos Anaya | La Crónica de Hoy

Las cifras de 2017 sobre la producción de libros en México hecha por la Cámara de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) indican que el principal vendedor, comprador y distribuidor de libros es el gobierno, lo cual no es sinónimo de ingresos a la industria editorial, pero sí de que la mayor demanda es la atención a los programas de educación básica.

“Es muy preocupante que seamos un país en donde la mayor cantidad de libros que se hace es para educación, deberíamos de aspirar a tener otros sectores. Esto nos podría señalar la necesidad de acciones de fomento a la lectura, crecimiento de bibliotecas y librerías, que los libros infantiles y juveniles estuvieran en otros lados además de los proyectos escolares”, señaló Carlos Anaya Rosique, presidente de la Caniem.

Los indicadores que fueron hechos públicos ayer en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara señalan que en 2017 la producción de libros del sector privado, más la producción de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg) fue de 294 millones de ejemplares, de los cuales 134.5 millones corresponden al sector privado y 41.7 millones fueron vendidos a Conaliteg para los programas de Texto Gratuito para Secundaria y Nacional de Inglés.

“El 68 por ciento se produce exclusivamente para ser distribuido a través de un canal cerrado: las escuelas de educación básica. Esto implica que sólo la tercera parte de este gran total es lo que se va al mercado abierto distribuido en distintos espacios”, precisó.

Comparado con el año anterior, añadió Anaya Rosique, hay un decremento del 3.4 por ciento en la producción para el mercado abierto. “Así, pasamos de 95.1 a 92.8 millones de ejemplares y de 1.9 por ciento en lo correspondiente para los programas de gobierno. Sin embargo, los ejemplares producidos por la Conaliteg crecieron en 14 por ciento debido a la producción del programa nacional de convivencia escolar”.

También reveló que esa caída es una constante desde 2013. “Se han dejado de vender 13 millones de ejemplares, equivalentes a 2 mil 679 millones de pesos. Si alguien pregunta si la industria editorial está en crisis, sí, al igual que en otros sectores”.

Las personas afectadas por este panorama son 7 mil 351 empleados, de los cuales 516 son empleados eventuales, 3 mil 343 freelance y 924 empresas. Los beneficiados son 3 mil 500 autores dedicados a la creación de libros de texto gratuito.

“La educación básica representa el 22.7 por ciento en términos de ejemplares y el 34.3 de facturación. El texto de secundaria para el gobierno representa el 20.6 por ciento en términos de ejemplares pero sólo el 7.4 por ciento de la facturación. Esto hablaría de cómo le vendemos al Estado. La enseñanza de inglés al mercado abierto representa el 9.9 por ciento y el 15.8 por ciento de la facturación. Sin embargo, para el Estado es el 7.8 por ciento en términos de ejemplares y el 1.6 en facturación”, precisó Anaya Rosique.

Los libros infantiles y didácticos es un sector en crecimiento con el 13.5 por ciento de la producción total de libros y el 9.9 por ciento de la facturación. Literatura y ficción ocupan el 7.1 por ciento de ejemplares y 8.4 por ciento de facturación, y los libros de enseñanza representan el 60 por ciento de la venta de ejemplares y 50 por ciento de la facturación.

Al respecto, Alejandro Ramírez Flores, director general de la Caniem, explicó que si bien al sector gobierno se le venden unidades del 32 por ciento de la producción de la industria editorial, eso significa solamente en facturación el 10 por ciento.

“Esto es porque los precios que logramos obtener se negocian con el sector gobierno y son sumamente bajos. En cambio, en librerías, puntos de venta en escuelas, exportación, autoservicios y otros canales facturan el 68 por ciento y equivale al 90 por ciento en facturación. Esto nos deja en una situación débil”.

UNA CADENA DEL ESTADO. Sobre la fusión de la Dirección General de Publicaciones y el Fondo de Cultura Económica (FCE), que realizaría el escritor Paco Ignacio Taibo II cuando asuma la dirección del FCE, el presidente de la Caniem dijo que no le asusta.

“No me asustan las modificaciones que se puedan hacer y que se han hecho, yo preguntaría ¿por qué el FCE quedó en la Secretaría de Educación Pública y no en la Secretaría de Cultura?”, cuestionó.

También explicó que existe un estudio de 2015, en el cual se plantea que es absurdo que el Estado tenga dos cadenas. “Lo que se propone es en esos términos. Tenemos que ver cuál es la propuesta porque hasta hoy no hay una clara porque aún no son gobierno. Todo lo que puede decir Paco es una opinión”.

Anaya Rosique se pronunció a favor de la creación de más librerías, del regreso del Comité para el Desarrollo de la Industria Editorial y el Comercio del Libro y de la impartición en escuelas públicas las asignaturas comprensión de lectura y desarrollo de habilidades lectoras.

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