Libros: Málaga, territorio (comanche) de libros y librerías.

Libros: Málaga, territorio (comanche) de libros y librerías.

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AGUSTÍN RIVERA. MÁLAGA elconfidencial.com

Una muralla del siglo XIII, la Puerta Buenaventura, abriga los 120.000 volúmenes. Es un edificio de 120 años remodelado en 2004. La librería malagueña Proteo/Prometeo tiene cuatro plantas. En la de arriba, con una larga estantería que acoge archivadores A-Z con facturas, hay una litografía de Antonio Tapiès de 1978 y una obra de Enrique Brinkmann de 1992 (técnica mixta sobre tela). Jesús Otaola, el director de Proteo, atiende una visita. Hoy está más tranquilo. El lunes fue una locura, “una maravillosa locura”, aclara. Acababa de ganar la XIX edición del Premio Librería Cultural 2017, aperitivo del Día de las Librerías que se celebra en toda España el próximo 10 de noviembre.

Fuente original: Libros: Málaga, territorio (comanche) de libros y librerías. Noticias de Cultura.

“Siempre hemos sido una ciudad literaria”, dice Otaola. Málaga, Ciudad del Paraíso, glosó Vicente Aleixandre. “Tener una librería y que te vaya bien es un milagro. Hay mucha lucha detrás”. Proteo es un espacio de 150 metros cuadrados donde trabajan 16 empleados (diez mujeres y 6 hombres). Una librería ideada en 1969 por Francisco Puche, ya jubilado, junto a varios socios, entre ellos Carlos Sanjuán, histórico del socialismo andaluz (fue secretario general del PSOE de Andalucía). “La fundamos con el único objetivo de traer a Málaga libros prohibidos por el Franquismo”.

Puche, ecologista pura sangre, combativo en causas como la retirada del amianto en los colegios andaluces, cree que se premia “la constancia” de una librería fundada por un grupo de amigos de la izquierda, más a la izquierda que el PCE, del antiguo Frente de Liberación Popular, el llamado FELIPE, (“aquello duró unos meses”, precisa Puche) y que ha logrado premios de arqueología (por conservar la muralla) y ecológicos (por sus placas solares).

Fachada de la librería Proteo (Agustín Rivera).
Fachada de la librería Proteo (Agustín Rivera).

El escritor Guillermo Busutil, director de la revista Mercurio que edita la Fundación José Manuel Lara, ha sido miembro del jurado del premio. “Proteo ha sido elegida por sus escaparates originales tipo ‘perfomances’ con carteles de ‘Escritor se vende’, una librería que organiza actividades, debates, clubes de lectura y cuenta con un Día del Libro Reivindicativo”. Proteo no es sólo librería. También es una editorial. Ediciones del Genal, que impulsa la autoedición.

El Bosque de la Maga Colibrí de Gijón

Competía Proteo (“muy conocida en toda España”, apunta Busutil) con la librería El Bosque de la Maga Colibrí de Gijón, especializada en el libro ilustrado y juvenil, y que cumple una gran labor en el área formativa de profesores para introducir a los niños en lecturas de calidad. No era la primera vez que la librería malagueña optaba al galardón: se ha presentado cuatro años seguidos. Y a la cuarta fue la vencida. En 1998 ya consiguió el Premio Josep M. Boixareau Ginesta al librero del año que concede la Federación de Gremios de Editores de España.

Detalle de la cuarta planta de la librería Proteo (Agustín Rivera).
Detalle de la cuarta planta de la librería Proteo (Agustín Rivera).

Málaga era la ciudad de las “mil tabernas y una sola librería”, un lema/tópico que soportó durante muchos años, a pesar de que la historia libresca contradecía tal afirmación. La Generación del 27 (y su Centro Cultural que sigue activo en Málaga) no se puede entender sin la revista ‘Litoral’, que se continúa editando, y sin la presencia de los malagueños Manuel Altolaguirre y Emilio Prados. Las imprentas Dardo y Sur. Aquella Edad de Plata de las Letras. La vanguardia poética representada por Rafael Pérez Estrada y María Victoria Atencia y la presencia en Málaga de los Premios Nacionales de Literatura Alfonso Canales y Manuel Alcántara, este a caballo entre Madrid y Rincón de la Victoria (Málaga), permitieron mantener en Málaga la llama creativa.

El ‘dream team’ de novelistas malagueños

En la década de los noventa surge una generación de narradores afincados en la ciudad que publica en las grandes editoriales de Madrid y Barcelona: Antonio Soler, Juan Campos Reina (fallecido en 2009), José Antonio Garriga Vela, Alfredo Taján y ya a principios de siglo, Pablo Aranda. Taján fue el director/fundador del Instituto Municipal del Libro, un organismo que dependía del Ayuntamiento de Málaga y que cerró en diciembre de 2015 (nació en 2004) por exigencias del grupo municipal de Ciudadanos en pacto de investidura con el PP.

Premio a Proteo de 1998.
Premio a Proteo de 1998.

El centro organizaba ciclos de conferencias, charlas y congresos de autores de proyección nacional e internacional. “Aún no se han dado explicaciones claras de su cierre”, lamenta Soler, quien reivindica el trabajo de editores como José Luis Amores con su editorial Pálido Fuego. “Fue doloroso que desapareciera el Instituto. Tenía un papel muy importante en la promoción del libro”, destaca Juan José Téllez, director del Centro Andaluz de las Letras, con sede en Málaga. Es una ciudad donde los autores en activo que residen en ella, como recogió Soler en un artículo en ‘Sur’ del pasado mes de julio, han conseguido premios como el Herralde, Nacional, Hiperión, Nadal, Adonais, Nacional de la Crítica, Loewe, Primavera, Rey Juan Carlos o Café Gijón.

Taján reivindica el trabajo del Instituto Municipal del Libro, el único en su modelo que existía en España

“El Instituto vino a ser en su momento el único en su modelo, centrado en el libro, que existía en España dependiendo de un municipio. Algunos ayuntamientos se interesaron por copiar la fórmula. En Málaga al mismo tiempo que se creaban museos se creó un órgano administrativo en torno a la palabra a través de premios como el Málaga de Novela y de Ensayo, que afortunadamente continúan”, explica Taján, tras resaltar Málaga como ciudad de creación “donde el mar forma parte del acervo poético”.

Fondo respetuoso con la historia

El escritor nacido en Rosario (Argentina) y afincado en Málaga desde 1974 asocia las librerías a “templos del saber” y observa más “una crisis de modelo” que una retirada del comprador de libros. “La librería se tiene que replantear, como le ocurre igual a las galerías de arte o a los contenedores culturales, estar con el signo de los tiempos”. “La ventaja”, apunta Taján, “es que a librerías como Proteo le respalda un fondo respetuoso con la historia de la literatura”. “La Málaga cultural, la de los museos, que la ha situado en el mapa nacional en la centralidad artística ha hecho más esfuerzo en los grandes continentes que en la dialéctica que proponían. No se acompaña ninguna actividad de discusión. Todo es adoración a la pieza; sin polisemia”.

Centro Andaluz de las Letras: “Los libreros han buscado una atmósfera para que el lector no se convierta en nada más que un cliente”La sede del Centro Andaluz de las Letras se encuentra en Málaga. Su presupuesto siempre ha sido limitado. Téllez, su director, recuerda que han bajado las ventas de libros mientras han aumentado los usuarios de bibliotecas. “El balón de oxígeno de los libros de texto ha pasado a mano de los centros educativos. Muchos libreros no han encontrado esa bocanada de aire para resistir todo el año y han hecho bien en multiplicar la oferta temática y de calidad. Han buscado una atmósfera para que el lector no se convierta en nada más que un cliente. Nosotros ayudamos organizando el Día de la Lectura en Andalucía y apoyando el congreso de los libreros andaluces del próximo año”.

Despistando al público

La Feria del Libro ha tenido años mejores. Mucho mejores. Ahora algo alicaída, llegó a ser de las más importantes de España y ahora Sevilla o Granada la superan en actos, presentaciones de autores y público, con creces. Divisiones dentro del gremio de libreros en la ubicación (del Paseo del Parque al Puerto y la última edición a la Plaza de la Merced, el lugar de nacimiento de Picasso) han acabado por despistar al público. “Hace cinco años éramos la capital del libro y ya no lo somos. La Feria del Libro es absolutamente provinciana”, critica Busutil.

Téllez no ve tan mal la Feria. “Lo que sí haría falta es que estuviera en un lugar más de tránsito, que la gente se la encontrara en su tarea diaria, que no hubiera que ir expresamente a ella, como ocurre en otras ciudades andaluzas. También falta ambición para una propuesta más arriesgada. Para ser una ciudad cultural de verdad hacen falta los libros. Y Málaga ha resistido muy bien. Cuenta con una oferta libresca importante y sólida”.

Enrique del Río, dueño de la librería Áncora (Agustín Rivera).
Enrique del Río, dueño de la librería Áncora (Agustín Rivera).

El librero que orienta y sabe de qué está hablando. Te aconseja el libro. Conoce el gusto del cliente, convertido en un cómplice. Es el claro ejemplo de Enrique del Río, de 43 años, dueño de la librería Áncora, una librería exquisita abierda desde 1973 y situada en la Plaza de Uncibay de Málaga. Poesía, literatura oriental, libros de importación y un fondo de clásicos irreductibles forman parte de su esencia. Se enorgullece del premio a Proteo. “Se reconoce la lucha por la cultura y la librería como un centro de resistencia. Creo que debemos ser rentables. Yo ahora estoy solo y hago el trabajo que antes hacíamos dos personas. Hay que ajustarse y tiene que haber un relevo generacional”.

La tristeza de un cierre

“Cuando se cierra alguna librería”, continúa del Río, “como ocurrió hace poco con CincoEchegaray o Libritos, a mí me entristece… Y siempre es una alegría que se reconozca al gremio y más a una librería clásica”. Áncora, que junto a Proteo se alzó el año pasado entre las diez librerías de toda España galardonadas por exhibir el mejor escaparate relacionado con el 50 aniversario de Alianza Editorial, dice que las ventas se están “recuperando”, a pesar de que “toda la vida está mucho más difícil desde que irrumpió Amazon y hay acceso a la piratería del libro”. “Los universitarios han dejado de comprar libros, los manuales, con la llegada de Internet. Como contrapunto, España vive un momento espléndido de pequeños editores e independientes. Hay una riqueza que antes era impensable”.

Garriga Vela va ahora a las librerías “a tiro fijo”, con una idea preconcebida de lo que va a comprar. “Todo es una locura de libros y es imposible estar al día. Está muy bien que queden libreros que te aconsejen y encima editen, como Proteo. Ahora las mesas de novedades cambian cada día y ser librero no es lo mismo que cuando empecé a escribir”.

El director de Proteo, coleccionista de cómics, empezó a trabajar en la librería cuando tenía 22 años. Ayudaba en el almacén descargando cajas llenas de libros. No le gusta que haya huecos en las estanterías. Le gusta los anaqueles llenos, a reventar. “No sólo se trata de vender, sino de obligar a cuidar la historia”, dice Otaola, tras recordar uno de sus libros favoritos: la novela ‘La desbandá’, de Luis Melero, el primer libro que reivindicó la memoria el éxodo de la carretera de Almería, la mayor evasión de población civil en Europa antes de la guerra de Yugoslavia (febrero de 1937).

Juan Manuel Cruz, dueño de la librería Rayuela (Agustín Rivera).
Juan Manuel Cruz, dueño de la librería Rayuela (Agustín Rivera).

Juan Manuel Cruz y María del Carmen Niño regentan la librería Rayuela, cuenta con un fondo de más de 300.000 libros. Nació en 1981. Logró en 2005 el Premio Nacional de Librería concedido por la Federación de Gremios de Editores de España. “Tenemos un cierto optimismo. En perspectiva no nos va tan mal como hace cuatro años”, dice Cruz. La peatonalización [de la calle Beatas], donde está Rayuela, también les ha ayudado, al igual que a otra librería emblemática del centro como la especializada en viajes Mapas y Compañía, segunda sede nacional de la Sociedad Geográfica Española tras la de Madrid. Esta librería la fundaron en 2002 el matrimonio formado por Cuqui Bravo y Juan Fernández.

El álbum ilustrado, su especialización en idiomas (llegaron a tener una local específico en la Plaza de la Merced) y un horario de lunes a sábado sin cerrar al mediodía son algunas de las bazas de Rayuela. Y el conocimiento del gremio de Cruz, que fue presidente de la Federación Andaluza de Libreros. Valora el trabajo de Proteo y cree que la otra gran librería de la ciudad (Luces, en la Alameda Principal) algún día se llevará el premio nacional.

Librería Luces: “El reto es abrir la puerta todos los días y estar diez años más vendiendo libros”

José Antonio Ruiz, de 46 años, es el dueño de Luces, junto a Pilar Villasana, de modo oficial jubilada y siempre activa. Pilar sigue yendo cada día a la librería, que llegó a alternar la sede de la Alameda, fundada en 2003, una en Alicante, la infantil (frente a la matriz), PTA (Parque Tecnológico de Andalucía en Málaga) y en la terminal de salidas del Aeropuerto de Málaga. Ninguna de estas sobrevive. “Lo que más nos preocupa es salir hacia delante. No me planteo entre los objetivos a medio plazo aspirar al premio que ha conseguido Proteo. El reto es abrir la puerta todos los días y estar diez años más vendiendo libros”, explica Ruiz.

José Antonio Ruiz y Pilar Villasana (cedida por la librería Luces).
José Antonio Ruiz y Pilar Villasana (cedida por la librería Luces).

Las obras del Metro de Málaga han dañado los márgenes de Luces. La acera se estrechó y para los clientes ha sido difícil acceder a la librería. Organizaron junto al ayuntamiento una campaña publicitaria, con otros negocios de la Alameda perjudicados por la infraestructura. Ahora la acera se ha ampliado unos metros hace apenas dos semanas. Tampoco mucho. Las obras siguen y las ventas disminuyen. “Este año estamos por debajo en ventas respecto al año pasado, que ya fue bajo”, precisa Ruiz, que cuenta con una plantilla de 12 personas. Llegó a tener 32, sumando las librerías del grupo cerradas.

“Lo de Cataluña nos afecta a todos. No podemos ser ajenos a la coyuntura política. Allí las ventas están cayendo mucho”

Alguien, muchos, podrían pensar que la crisis independentista en Cataluña no puede afectar a un librero de Málaga. “Lo de Cataluña nos afecta a todos. No podemos ser ajenos a la coyuntura política. Allí las ventas están cayendo mucho. La gente está triste y el ocio en general ha disminuido con el problema de que el 90% de los fondos son en español”.

Sostiene el dueño de Luces que las librerías de Málaga siempre han tenido un gran prestigio fuera de la ciudad. “Proteo se lo merece. ¡Cómo no! Pero yo no olvidaría a Agapea, muy importante a escala nacional, con una web potentísima, si no la más potente en venta de libros. No está integrada en la asociación de libreros y su facturación es mayor que el de todas nosotras juntas [sin tener en cuenta las sedes libreras malagueñas de El Corte Inglés, FNAC o Casa del Libro]”.

Agapea: 16 millones de facturación

Agapea cuenta con espacios físicos en Barcelona (punto de recogida en la Librería Hispanoamericana), Palma, Granada, Santa Cruz, San Fernando (Cádiz), una coqueta librería en lugares donde había estado Rayuela en el pujante Centro de Arte Contemporáneo (CAC), además de la nave en un polígono industrial de Málaga y la librería en Teatinos, el barrio universitario. Agapea dispone de un fondo de 15 millones de títulos. El ‘stock’ (datos de julio de 2017) se elevaba a 207.000 títulos diferentes al alcance de los usuarios “con puntas algunos meses de 400.000 títulos”. Los números de Agapea, fundada en 2002, asombran: en 2016 facturó 16 millones de euros y se plantea un crecimiento del 20%.

La Térmica, centro cultural auspiciado por la Diputación Provincial de Málaga, ha tomado en cierta manera el testigo del desaparecido Instituto Municipal del Libro. Radicada en la zona Oeste, donde se ubican librerías de barrio indispensables para su territorio como Lafer o La Paz, al igual que en la zona Este con librerías en el popular barrio de El Palo (Arjé, Gayango o Delgado), La Térmica ofrece espacios como La Noche de los Libros (la tercera edición se desarrolló el pasado 21 de abril).

Figuras literarias como Fernando Aramburu o Michel Houellebecq prestigiaron la República de las Letras según Málaga. Más. La agitación cultural de la Casa de Gerald Brenan, ubicada en Churriana y dirigida por Silvia Grijalba hasta su nombramiento como directora del Instituto Cervantes en El Cairo y Alejandría, también provoca la pregunta que se formulan muchos en este territorio comanche de libros: “¿Qué está pasando en Málaga?”.

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