Los libros argentinos no tienen precio

Los libros argentinos no tienen precio

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Redacción / clarin.com

Soplan vientos adversos para el mercado editorial argentino, ese que supo ser uno de los más vibrantes en habla hispana décadas atrás. Los informes sectoriales ya lo habían anticipado: según la Cámara Argentina del Libro (CAL), a la caída en ventas de un 20 por ciento en 2016, el año pasado se agregó otra del 5 por ciento. Ahora, con el salto devaluatorio en sucesivas secuencias, muchos de los insumos que utiliza la industria volvieron a dispararse. Se vienen libros más caros, pero aún no hay un rango de precios claro.

Fuente original: Los libros argentinos no tienen precio – 04/09/2018 – Clarín.com.

El siguiente texto es una notificación que una imprenta le envió a un editor, quien lo compartió con Clarín: “Les contamos que desde ayer aumentó el papel obra un 17 por ciento, el papel ilustración nacional un 23 por ciento y el papel importado un 4 por ciento, este último dolarizado. El polipropeno para tapas un 40 por ciento. Las tintas para digital y offset entre un 45 y 65 por ciento…” Ese mismo mensaje, aclara: “Todos los meses llegamos a ustedes con un mail donde hacemos algún comentario de la actualidad gráfica, y adjuntamos una lista de precios de algunas producciones de los libros que imprimimos y encuadernamos. Esta vez no hay lista de precios. No tiene sentido mandar precios que hoy a la tarde, o quizás mañana o pasado ya no tendrán vigencia”.

En ese contexto, la directora de Eterna Cadencia Editora, Leonora Djament, explica: “Si el panorama era malo, desde el jueves pasado es peor”. Y profundiza: “El papel aumenta y algunos insumos como la cartulina con la que hacemos las tapas aumentan por encima de la suba del dólar: o sea que tenemos inflación en dólares”. Y agrega: “Se anunció la implementación de retenciones a las exportaciones de libros sobre un mercado que desde hace años exporta con enormes dificultades”.

Tampoco tiene buenas noticias el director editorial para el Cono Sur del Grupo Planeta, Ignacio Iraola: “Estamos atravesando el peor año de la industria editorial desde 2001. La situación de las librerías es pésima e incluso algunas cerraron sus puertas ante el confuso panorama de los precios. En cuanto a Planeta, tenemos que hacer un ajuste de inflación pautado antes de que se disparara el dólar, así que se suman los problemas. El precio de los libros tiene un techo: no podemos subirlos sin medida”.

En ese sentido, aclara que se hacen esfuerzos para absorber reajustes y que los valores al público no lleguen a cifras ridículas. “Vi que Limónov, de Carrère, está encima de 1.000 pesos: es absurdo. Estos cambios nos liquidan y estamos obligados a achicar tiradas para gastar menos en papel”.

Desde otra casa editora, una de las mayores que operan en la Argentina, profundizan: “No hay precio del papel, cada reimpresión se negocia libro por libro, es imposible tomar una decisión de qué se traslada a precio y qué no. La semana pasada no había venta de papel”. Ese directivo, detalla: “Los libros de octubre entran a imprenta con papel que ya compré, para los de noviembre tengo el papel prácticamente comprado, el problema es el verano y las reimpresiones”.

María Soledad Costantini, al frente de los programas de Literatura del Museo Malba -que también tiene una producción de catálogos-, explica que este contexto “reduce al mínimo el catálogo de libros a publicar y deja fuera de juego a cientos de proyectos independientes”.

Para la industria editorial, el dólar competitivo no alcanza por sí mismo para exportar y preservarse. Ahora, alguna esperanza se deposita en una reunión que los editores tendrían en los próximos días en el Ministerio de Producción para buscar algún alivio. Que podría pasar por un viejo reclamo: la reducción del IVA que se paga por el papel.

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