Foro para una edición crítica. El mercado editorial brasilero

Foro para una edición crítica. El mercado editorial brasilero

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Diego F. Barros / http://razoneseditoriales.blogspot.com.es

El mercado editorial brasilero todavía tiene como su principal cliente al poder público. Así y todo, son apenas algunas editoras las que se benefician con la política de compra de libros por parte del gobierno federal, de los gobiernos de los estados y de los municipios. Según un estudio realizado por la Fundación Instituto de Investigaciones Económicas (Fipe, por su sigla en portugués) para la Cámara Brasilera del Libro (CBL) y para el Sindicato Nacional de Editores de Libros (SNEL), en 2015, el sector editorial brasilero vendió 389,27 millones de ejemplares, de los cuales 134,59 millones fueron al gobierno, esto es, el 34,5% de todos los ejemplares que se vendieron.

Fuente original: Razones editoriales. Foro para una edición crítica.

Según la misma investigación, la librería, principal canal de ventas al consumidor, está excluida de este proceso. Sin apoyo efectivo de las políticas de Estado, el comercio minorista de libros debe reivindicar su lugar también como espacio de mediación en el proceso de estímulo del hábito de la lectura. Al mismo tiempo, tiene que defender su derecho legítimo al lucro, entendido como la remuneración por el trabajo en la comercialización del libro.

La Asociación Nacional de Librerías (ANL) entiende que reposicionar al librero en el mapa institucional del sector es de suma importancia  y busca los mejores caminos de inserción que le permitan dialogar en pie de igualdad tanto con el poder público como con las demás asociaciones profesionales en las áreas de producción, comercialización y mediación de la lectura.

Otra cuestión de significativa importancia para nuestro mercado es el fenómeno de la hiperconcentración, un proceso económico global que afecta a todos los sectores comerciales y de servicios, y no solo al comercio del libro. Sirva como ejemplo la situación del sistema financiero internacional, de las compañías aéreas, sin olvidar el sector de las comunicaciones. En el mundo del libro no es ni será diferente.

El proceso de hiperconcentración es, en este momento, avasallador y, cada día que pasa, reducirá el número de actores en el mercado. Frente a la reducción de márgenes de lucro, solo se alcanza la escala suficiente si se simplifica la infraestructura, se disminuyen los recursos humanos, se agrega valor al producto y se aumenta exponencialmente la facturación. Nos arriesgamos a decir que esto es condición sine qua non para la supervivencia de las grandes corporaciones.

Lidiar con este proceso no es fácil, pero entendemos que, en primer lugar, no debe percibirse como una conspiración. Se trata de un ciclo de la economía mundial, que necesariamente continuará sufriendo cambios y adecuaciones. Nuestra tarea es estar listos para actuar, no perder el foco ni la segmentación del negocio, y estar atentos a las oportunidades que toda crisis ofrece para poner en práctica nuestras acciones.

La hiperconcentración, al igual que el avance de las nuevas tecnologías, moldea significativamente los hábitos de consumo. Además del saludable aumento en progresión geométrica del comercio on-line, se creó la ilusión de poder conseguir todo en un único lugar y al alcance de un click. En el rubro de la alimentación, por ejemplo, sucedió lo mismo. Sin embargo, tiempo atrás, los propios controladores del sector de comercialización comenzaron a abrir puntos de ventas más pequeños en los barrios para capilarizar de esta manera su llegada al consumidor.

Más allá de la necesaria y fundamental continuidad de las compras oficiales destinadas tanto a abastecer las bibliotecas como a proporcionar libros para los alumnos del sistema público, el mercado del libro necesita, sí, un mínimo de regulación para el sector, de modo que efectivamente podamos acabar con la competencia desleal y con la inmoralidad que lleva al librero a perder su cliente a favor de su propio proveedor.

Si se aprobara, la Ley del Precio Fijo (PL 49/2015) no servirá por sí sola para garantizar la supervivencia de las librerías físicas en Brasil. Como estrategia  de supervivencia, las pequeñas, medianas y hasta las grandes redes de librerías tienen que invertir en su creatividad, en su habilidad para detectar las necesidades del cliente y en la rápida toma de decisiones que les permitirán adaptarse a las nuevas demandas.

Independientemente de su tamaño, la librería tiene un papel como gestora de un proceso civilizatorio. Puede fortalecer su acción participando en las asociaciones profesionales para defender en conjunto sus intereses, ampliando su campo de percepción de la realidad, que se extiende más allá del mostrador. El librero puede y debe intercambiar experiencias con sus pares nacionales e internacionales. Al Poder Público le compete ejecutar con eficiencia sus funciones básicas, entre las cuales están la educación y la promoción de la lectura, y entender que la librería cumple un papel neurotransmisor dentro del sistema constructor de ciudadanía y las políticas de Estado deben tenerlo en cuenta.

Bernardo Gurbanov

Presidente de la Asociación Nacional de Librerías (ANL), propietario de Editora Letraviva y vicepresidente  primero del GIE (Grupo Iberoamericano de Editores).

Tomado de http://www.publishnews.com.br/materias/2016/08/23/as-livrarias-brasileiras-o-mercado-editorial-e-o-poder-publico 23 de agosto de 2016.

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