Xavi Ayén presenta el detrás de cámaras del boom

Xavi Ayén presenta el detrás de cámaras del boom

Bookmark and Share

Texto: Raúl Armenta Asencio / Imagen: Cortesía / cailegdl.com/

En el marco de la 32 Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que se celebró del sábado 24 de noviembre al domingo 2 de diciembre de 2018, la editorial Debate presentó la versión latinoamericana de Aquellos años del boom, escrito por el periodista español, Xavi Ayén.

Fuente original: Xavi Ayén presenta el detrás de cámaras del boom |.

Aquellos años del boom busca ser una mirada “detrás de cámara” de todo lo que sucedió entre los autores pertenecientes a este movimiento literario y su producción literaria, centrándose en sus vidas, a diferencia de otros libros que se centran en la literatura.

Sobre Aquellos años del boom, cómo fue acercarse a los autores de este movimiento y sus proyectos a futuro, hablamos con el periodista Xavi Ayén.

xavi_ayen_boom

¿Qué nos puedes contar de esta edición de Aquellos años del boom?

Esta es la edición mexicana, que está mejor que la española por dos razones: porque los editores me han obligado a ser razonable y quitarle la mitad de la información, lo que hace que gane en legibilidad; la primera edición era un libro para los enfermos del boom, para los apasionados por la literatura latinoamericana, llena de detalles que pueden parecer minúsculos, pero que a mí me apasionan. Aquí nos hemos quedado con lo esencial.

Por otro lado, esta edición es mejor porque aparece cuatro años después y he podido añadir cosas: por un lado, quité muchas páginas, pero añadí unas sesenta nuevas. Hay cosas que no podía escribir hasta que los que me lo dijeron estuvieran muertos; otra cosa que lo hace mejor es que en este tiempo hice un viaje por Colombia y entrevisté a los hermanos que siguen vivos de García Márquez, y me dieron nuevos datos. También hubo gente que, cuando salió el libro, me dijeron que tenía cosas que podían aportar al libro.

La edición española ganó un premio que se convocó de biografías y, de algún modo, dio pie a que presentara un manuscrito, porque era un work-in-progress, que parecía que no se acababa nunca. Yo llevaba diez años trabajando en el libro, y si no hubiera sido por el premio, hubiera tardado más tiempo en publicarlo; aunque también puede ser que hubiera entendido que había que hacerlo más corto. Este libro es una crónica periodística que está pensado para el lector que no es un experto en literatura, para la gente que quiere saber cómo vivían estos escritores, las complicidades que tuvieron entre ellos, los proyectos en conjunto, su vida privada, desmontar algunos mitos sobre las ventas y el dinero que ganaban.

Este libro es un backstage, lo que hay detrás de los grandes decorados del boom, la exuberancia de sus novelas, la sala de máquinas, cómo se forjó todo eso gracias a Carmen Balcells, que aparece en portada, y que fue su manager, y que les llamaba ‘mi cuadra’, pues los veía como caballos de carreras: los disciplinó militarmente, les hizo trabajar en jornada laboral ocho horas al día, se los llevó a Barcelona y los tenía a todos en un mismo barrio, y ella se encargaba de todo lo que necesitaran: Vargas Llosa ha dicho que, incluso, se dedicaba a indemnizar a las amantes para que no molestaran más.

No hay que olvidar que estos autores son personas. Hay muchos estudios, muchos libros sobre su obra, el significado del boom literariamente; hay biografías que son como vidas de santos en las que parece que eran personas destinadas a hacer cosas maravillosas; pero son personas, como tú y yo: si tuvieran que hacer una biografía de nosotros, saldrían cosas buenas, cosas malas, momentos más y momentos menos lúcidos. No los estoy degradando; al contrario, creo que quedan mejor porque se nota que son personas como nosotros que hicieron obras maestras. Yo creo que es mejor tratarlos de ese modo; me puse a investigar papeles, a hablar con familiares, amigos, rastrear cosas que normalmente no se rastrean, y hablo poco sobre las novelas, más bien hablo sobre el papel que tuvieron esos libros en sus vidas.

¿Cómo surge el interés por hablar del boom?

Cuando era adolescente, no me gustaba la asignatura de literatura española porque nos hacían leer a los clásicos del siglo de oro español, algo que para un adolescente es demasiado. Un día, nos cambiaron de profesora, nos pusieron a una chica joven que lo primero que nos puso a leer fue ‘La increíble historia de la Cándida Eréndira y su abuela desalmada’ de García Márquez, y fue como si me hubieran cambiado de asignatura, era algo que no tenía nada que ver. El instituto donde estudiaba estaba entre el Camp Nou y un cementerio, y en vez de jugar futbol, me iba al cementerio, que estaba tranquilo, para poder terminar el libro. Esa fue la primera vez que leí algo del boom.

Siendo periodista literario, en Barcelona desde 1991, me di cuenta de que mucha gente los había conocido personalmente: que habían ido a ver al Barca con Vargas Llosa, que fueron a comer a casa de García Márquez, etcétera. Y me di cuenta de que no hay nada que dé constancia de todo lo que pasó: una estatua, un museo, ni libros sobre cómo se vivió el boom en Barcelona y del grupo.

Lo que yo buscaba, me lo dio el libro de José Donosio, Historia personal del boom, que se publica a principio de los años setenta, cuando todo está sucediendo; es como si Donosio estuviera transmitiendo un partido de futbol. Ese es un libro muy cortito en el que explica las cosas con una gran lucidez: la importancia de Carmen Balcells, la importancia de la revolución cubana, el carácter de Julio Cortázar, de Carlos Fuentes, la importancia de que todos vivieran en Barcelona y tuvieran una relación personal, su ideología, los contratos.

Yo me quedé con ganas de más, sobre todo porque después de ese año pasaron cosas muy importantes, el boom estaba en apogeo como grupo. Y, al final, escribí la crónica global del fenómeno, visto desde fuera, explicando las relaciones entre ellos, una biografía de grupo, y lo que pasaba en las editoriales, la agencia literaria, y lo que pasaba en Barcelona, Buenos Aires, La Habana, México, Nueva York y la guerra fría.

Este es el libro que me hubiera gustado encontrar para leer yo. En realidad, yo trabajo todos los días en un diario, y como tenía poco tiempo y porque el tema daba mucho de sí, tardé diez años en hacerlo, y por eso tampoco me he preocupado excesivamente por el tiempo que he tardado en publicarlo, sino que tuviera acceso a buenas fuentes: he estado en los archivos de Princetone, los archivos de Carmen Balcells antes de que se los vendiera al ministerio (que ahora no se pueden consultar), y hay datos curiosos de los que no se habla mucho: García Márquez tenía por amigos a un matrimonio de psicoanalistas, iba a comer a su casa y al finalizar se tumbaba en la alfombra y les pedía que lo psicoanalizaran gratis, y aquí aparece una foto al respecto.

También aparece una fotografía en el que se ve el último abrazo que se dan Vargas Llosa y García Márquez, antes de que el primero se fuera de Barcelona en 1974; la siguiente vez que se ven, es donde se da el puñetazo del primero al segundo, y en el libro aparece la foto de García Márquez sonriendo con el ojo morado.

¿Cómo fue el acceso con los autores?

Hay unos que fueron muy fáciles: Vargas Llosa estuvo muy disponible siempre, lo he entrevistado en su casa de Madrid, en Lima, en Nueva York (estaba con él el día que le anunciaron que fue el ganador del Nobel).

En cambio, García Márquez me costó mucho: no daba entrevistas, no quería saber nada de periodistas en los últimos años de su vida. Con la complicidad de Carmen Balcells, hice un viaje en 2005 a la Ciudad de México en navidad y logré entrevistarlo después de una historia completamente extraña que involucró llevarle los regalos de navidad de Carmen a Gabo, un viaje extremadamente caro y una exclusiva mundial después de hablar cara a cara con Gabriel García Márquez durante tres horas y otro rato por teléfono.

Lo más trágico que paso fue con la hija de Donoso, Pilar, a quien vi en Barcelona, y al regresar a Chile se suicidó. Eso me pareció trágico porque Carmen Balcells me enseñó el correo que Pilar le mandó poco antes de suicidarse.

¿Cómo lograste conjuntar tu trabajo periodístico del día a día con la investigación para este libro?

Si tardé diez años en este libro fue por eso. En Estados Unidos, a los investigadores les dan un anticipo y pueden estar uno o dos años trabajando en un libro, algo que no pasa en España. Lo que yo hacía para costearme los viajes era hacer una entrevista o reportaje para mi diario y así conseguía financiación para algunos gastos.

Cuando iba a Princeton, buscaba personajes para entrevistar para el dominical de mi diario en Nueva York. Entre mi diario, alguna editorial que a veces ayudaba y mis vacaciones, logré hacer los viajes para investigar lo necesario.

¿Estás trabajando en otro libro actualmente?

Con todo lo que sacrifiqué mientras hacía Aquellos años del boom, me estoy haciendo planteamientos más sencillos, aunque no sé si vayan a cuajar al final. Estoy entre un libro de retratos de personajes que he entrevistado, algo sobre la figura de Roberto Bolaños, quien también estuvo en Barcelona y que podría ser el único autor que se podría comparar al boom en el sentido de ser influyente en los jóvenes y de haber creado un aura alrededor de su literatura.

Lo que defiendo en este libro es que el boom es el último ismo de la literatura, el último grupo de escritores que funciona como lobby, que se defendían entre ellos (de hecho, los escritores que intentaron entrar y no pudieron, le llamaban La Mafia).

Hay un autor del boom que no existió jamás. Un día, Donoso y Carlos Fuentes se pusieron a pensar en que les faltaba un autor ecuatoriano como parte del boom, pero como no había nadie de nivel, se inventaron a Marcelo Chiriboga, a quien empezaron a citar en artículos y entrevistas; incluso hubo periodistas que se creyeron toda esta broma.

Estos autores, estéticamente, no tienen nada que ver, a diferencia de otros istmos; sin embargo, tienen otros proyectos en común, hacen revistas juntos, planean hacer un libro sobre dictadores, etcétera.

Algo más que quieras agregar…

Mi gran frustración era que este libro, cuando apareció hace cuatro años, no se podía encontrar o era muy caro en América Latina, a pesar de que todos son latinoamericanos. Este volumen es mucho más accesible, y eso me tiene muy contento.

Artículos relacionados